sábado, 24 de enero de 2009

2012: el fin del mundo.

Un par de noches atrás, haciendo zaping en televisión, me enteré que el mundo se acabaría el 21 de diciembre del 2012. Era tarde, estaba muerta de sueña y con un humor de perros por no lograr quedarme dormida por culpa del calor (enero está siendo sofocante en Santiago) ¿¡y me salen con eso?! ¡Hay que ser gilipollas!






Olvido por un momento el tema de la película (a pesar que, según yo, es el meollo del asunto) y me pregunto ¿de dónde sacaron esta nueva teoría del fin del mundo que ha prendido como yesca por internet? Ya, yo también vi la nota y sé que del calendario Maya y las profecías de Nostradamus y el I Ching (me parece una falta de respeto para el I Ching que lo hayan mezclado con tremenda gilipollez) y bla bla bla; y para hacerla más “real” le han añadido datos científico tales como que por esas fechas el Sol se alineará con el centro de la galaxia e invertirá su campo magnético y nos achicharrará, o que un gran agujero negro nos tragará a todos siempre y cuando un gigantesco meteorito no nos caiga antes sobre la cabeza...

Dejo de lado el tema del calendario Maya y las profecías de Nostradamus que, al menos para mí, son datos completamente sujetos a interpretación dónde la fe mezclada con la credulidad juegan un rol de enorme importancia, y busco los datos concretos que la astronomía puede aportar. Varios de los apocalípticos usan a CNN y la NASA como fuentes de información en lo referente a los datos “científicos” que avalan sus teorías catastróficas, pero lo lo curioso es que al acudir a las fuentes directas y revisar sus archivos, no encuentro nada referente al tema... ¡Verdad! Ellos son los malos de la película y nos ocultan la verdad; busco en otros lugares, recorro diversos foros, visito sitios de astronomía y no dejo de pensar en los días en que la información no estaba en la punta de mis dedos y pasaba tardes enteras metida en la Biblioteca Nacional ¡por Dios que ha facilitado las cosas internet para los curiosos del siglo 21!

Resumiendo:
  • Todos los años, por esas misma fecha, la tierra queda alineada con el sol y al centro de la galaxia por un hecho tan simple como que la tierra gira alrededor del sol (astronomía básica).
  •  Agujeros negros hay, pero tan lejos (sólo hay que pensar lo que se ha demorado el hombre en descubrir su existencia) que dificilmente nos tragarán.
  • Más o menos cada once años el sol cambia su campo magnético lo que, efectivamente, aumenta las explosiones solares, pero salvo algunas perturbaciones electromagnéticas que afectan más que nada a las comunicaciones no hay mayores consecuencias ¿No me cree? Pellísquese y si le duele quiere decir que sigue vivo.
  • Si hubiera volando por allá afuera algo tan grande como para destruir a la tierra en caso de chocar contra ella ¡ya se habría visto por algún telescopio! Y no, no me refiero al Hubble, bastaría con uno casero.
Por mi parte, decido seguir respirando tranquila y planear mi vida para más allá del 2012: compraré un pedazo de tierra en Chiloé con vista al Corcovado, construiré una casa de madera toda recubierta en alerce con torreón para ver pasar a las ballenas y tendré gallinas, perros, gatos y caballos ¡y que el mundo se acabe cuando se deba acabar! Ni un minutos antes, ni un segundo después.


1 comentario:

xwoman dijo...

Chiloé.... es mi sueño dorado, espero alguna vez cumplirlo...antes de que se acabe mi mundo.

Un abrazo.