martes, 27 de enero de 2009

Déjenme presumir...

Escucho las noticias, hablan de la regata Norte y destacan la participación de algunas mujeres en ella por lo excepcional... Permiso pero voy a presumir ya que aún en el 2009 se considera “excepcional” que las mujeres podamos navegar:

Regata de Chiloé, verano del ’95: yate corto de tripulación... ¿algún voluntario? ¡YO!... Toda una experiencia a pesar de los inconvenientes de ser la única mujer a bordo (para empezar, tocó hacer pipí en un balde).
¿Otra? En Chile sólo se ha hecho un campeonato femenino de J24 ¿adivinan quién participó en él? ¡este pechito! ¿Saben quién hincho las pelotas para conseguirse el bote y la tripulación? ¡este pechito! ¿Saben quién weveo a to’quisqui cuando algunas  quisieron retirarse por el frío y el mal clima? ¡este pechito! (nos tocó correr en invierno, pleno julio, cuando nadie navega por el mal clima y los botes estaban disponibles).
La mía no era la mejor tripulación (me incluyo), pero nadie nos ganaba en ánimo y lejos era la más entretenida (y tóxica, por suerte no hacían examen antidoping porque ninguna se salvaba). Yo hice de proel: la persona que va en la proa (obvio) y sube y baja spinaker y genoa  y wevea con el tangón (me eché uno) y todo el mundo putea por lenta así haga la maniobra en 10 segundos.


¿Anécdotas? Muchas, además de la rotura del tangón que por pudor (sí, aunque no lo crean algo me queda) me ahorraré. Como premio de consuelo, un par de muestras:

  1. Regata con todos (no sólo mujeres) para entrenar, vamos virando boya segundas, me muevo para  bajar spinaker y subir genoa y no me pregunten cómo (sigo sin saberlo) ¡me voy al agua! Mi tripulación me amó y yo no me ahogué porque alguien me quiere mucho arriba (o tal vez sea que no me quiere ver arriba).
  1. Chiloé Continental, la cordillera cae a pique en el mar, hay que fondear, es de noche y hay temporal; el ecosonda indica buena profundidad y el capitán que está calentito y seco dentro de la cabina ordena por altoparlante “¡tire el ancla, 20 metros de cadena!”.  Miro a la popa, la veo cerca de la orilla, “¿está seguro?”, pregunto a gritos :“¡yo soy el capitán y yo mando!”. Ok, obedezco... no pasan 3 minutos y la popa termina metida entre los árboles de la orilla (recuerden: en esa zona la cordillera con bosques y todo cae a pique al mar), recojo cadena como puedo, corro a la popa bichero en mano ¡ilusa! Juro que voy a lograr mover las 35 – 40 toneladas del barco a punta de bichero, la mesana está enredada en las ramas de un alerce, se corta el amantillo y ¡zas! La botavara cae con todo su peso en mi hombro derecho pasando a llevar mi oreja. Por suerte tengo (o tenía) la piel dura y salvo unos lindos moretones dignos del guiness, no pasó a mayores.
Y basta, dije que sólo un par y hasta dónde yo sé, un par son dos.


2 comentarios:

NoeliaA dijo...

Pues, claro, no sé por qué el mundo se autoproclama antimachismo y aun así se siguen asombrando de las capacidades femeninas, es un insulto! Rema, rema, amiga, hay muchos hombres necios, y para ellos el mejor poema fue escrito por sor Juana Inés de la Cruz hace varios siglos atrás.
Dudo que no la conozcas, si es así, dirigete aquí:
http://members.tripod.com/Heron5/anto/necios.htm

xwoman dijo...

Marinera!!!
Qué excelente debió haber sido esta experiencia.

Eres un mujer envidiable, con mucho que contar y qué vivir.

Yo no navego pq me mareo fatal.

Abrazo!