sábado, 28 de febrero de 2009

¡Quiero aparatito de pic nic!

Creo en la igualdad de los sexos, eso que quede claro de entrada, pero sí reconozco que Dios o quien quiera que haya sido, nos hizo a las mujeres inferiores a los hombres en una sóla cosa: no tenemos aparatito de pic nic.

Les podría dar muchos ejemplos de lo práctico que es el famoso aparatito, contarles de las numerosas filas que me hubiese ahorrado en mi vida si tuviera uno de ellos, o de la vez que suspiraba por tener uno mientras colgaba de una pared rocosa cuando pretendí aprender a escalar. No los aburriré con tantas historias, únicamente les narraré 3 tristes experiencias que justifican mi envidia por dicho implemento:

1.- Estando de vacaciones en el campo, acompañé a unos “baqueanos” que debían ir en busca de unas ovejas a los cerros para bajarlas y esquilar; naturalmente, al menos para mí, acepté. Partimos a las 6 de la mañana, 3 huasos bien huasos y yo. Vamos cerro arriba, cerro abajo, vadeando algún que otro estero, esquivando espinos, juntando de a poco las díscolas ovejas... Pasaron 4 horas, 5 horas y ¡zas! me viene la natural necesidad biológica de desaguar cañerías y empiezan los problemas: bajarme del caballo, buscar un árbol, bajarme lo pantalones, subirme los pantalones, subirme al caballo, y ya se habían escapado un par de ovejas…. ¡como alegaban los huasos! que por mi culpa habíamos perdido tiempo, que ahora vaya a saber uno donde andaban metidos los animales, que etc. etc. Les pregunté como solucionaban ellos el problema del baño: “fácil” respondieron, “uno se abre el pantalón, se levanta en los estribos, se gira un poco y listo, solucionado el problema sin perdida de tiempo ¡ni ovejas!”. Sobra decir que nunca más fui invitada a reunir ovejas.

2.- Nunca olvidaré la vez que fui invitada a embarcarme para participar en una regata de J24…. Éramos una tripulación de 5 personas, yo la única mujer a bordo. Todo marchó bien hasta que al cabo de unas horas me llegó la hora de ir al baño: la embarcación no tenía. Para ellos, todos con “aparatito de pic nic”, el tema no presentaba mayor problema: les bastaba con fijarse de que lado soplaba el viento, acercarse a la borda y, con una mano discreta a la altura de sus caderas, otear el horizonte tal vez emulando a Rodrigo de Triana en su incansable búsqueda de tierra. ¿Yo? Me resultó algo más complicado sin un baño a bordo, y tampoco me pareció buena idea descolgar mi blanco trasero por la borda en vista y presencia de aquellos 4 lobos de mar (y las respectivas tripulaciones de los restantes barcos participantes en la regata). Afortunadamente encontré un pequeño balde con el que solucioné mi problema no sin algunas dificultades: con vientos de más de 20 nudos el velero se movía bastante y su escora no era poca, eso sin contar que yo parecía cebolla por la cantidad de capas de ropa que traía: pantalón de agua entero, chaqueta, pantalón térmico, etc. No, no fue fácil la cosa.

3.- No sé si alguno de ustedes ha estado en el desierto de Atacama; es un desierto tan desierto que ni las moscas vuelan en él… Bueno, resulta que una vez tuve la mala idea de llevar a unos extranjeros a disfrutar de la imponente maravilla de tan desolado paisaje, eran personas de bastante confianza pero tampoco se trataba de llegar y relajar las formas, lo que no habría sido problema a no ser porque me vinieron ganas de…..¡adivinaron!...¡ir al baño!. Habíamos caminado sus buenos kilómetros, el paisaje era sobrecogedor en su magnificencia y desolador (en mis circunstancias) por su falta de árboles, rocas ¡o una miserable duna! donde esconderme y poder bajarme los pantalones discretamente. Traté de convencer a mis riñones que soportaran la presión, no me hicieron caso. Con mis mejores modales traté de pedirle gentilmente a mis acompañantes que caminaran delante mío sin darse vuelta ya que debía atender ciertas necesidades biológicas. Lo pobres gringos no entendieron nada…. “I need to go to the bathroom!” les solté sin aguantarme más. Por suerte eso sí lo entendieron y rápidamente acogieron mi petición.

¿Y a qué viene esto? A qué hoy casí no paré en la oficina corriendo como loca (como buen viernes último de mes) y terminé metiéndome al baño en un decadente sucucho de Independencia (sí, Independecia y la Chile son el karma de mi pega) ¡cuando habría sido tan fácil de solucionar mi problema de haber tenido aparatito de pic nic!

miércoles, 25 de febrero de 2009

Me asalta otra duda...

Vengo de chequear la posición de La Colorina y recordé Chiloé: ¿en alta mar influirá el tema de las mareas como allá?; digo, hay corrientes de entre 5 y 6 nudos y se notan, sobre todo con luna llena y poco viento, ¿se sentirá algo en mitad del Pacífico? ¿puede llegar a influir ese dato a la hora de decidir rumbo?

Me asalta una duda...

¿En base a qué una persona puede tildar a otra de “loca”?

¿Por qué lo que se sale de la norma llama tanto la atención?

¿Porqué todos se sienten con derecho a decir “Mira, a mi me parece...” sin que nadie les pregunte nada?

¿La evidente para uno es evidente para otro?

¿Qué es lo evidente?

Dice la RAE (¡amo el diccionario de la RAE en la barra del navegador!) que evidente es lo cierto, claro, patente y sin la menor duda. Me voy a buscar “duda” y me encuentro con un montón de definiciones que no terminan de convencerme dado su indiscutible relativismo; como algunas veces soy media obsesiva, busqué el significado de “verdad” (por aquello de verdadero = verdad), y dentro de las numerosas acepciones que aparecen, es la n° 4 la que más me deja conforme: “Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente” ¿El resto? Todas discutibles al igual que la “duda” ya que parten desde la subjetividad del individuo.

Me gusta eso de “Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente”, especialmente lo de “negar racionalmente”. Lo racional me lleva a la ciencia y a la supuesta irrefutabilidad del método cientíco... ¿se puede demostrar cientificamente que una persona está equivocada?

No tengo prisa, tomen su tiempo; eso sí, mientras alguien busca la prueba que demuestre cientificamente que ciertas actitudes son mejores que otras ¡no me hinchen más con mi forma de ser! Esto es lo que hay y no jodan: fumo, tomo, digo lo que pienso, no me guardo los garabatos y sociabilizo si me da la gana. ¿Qué así no voy a llegar a ninguna parte? no pregunten cómo porque aún no tengo claro el funcionamiento, pero siempre logro/consigo lo que quiero y eso, no es poco. Ahora sólo tengo que afinar la puntería pa’ no cagarla de nuevo; mientras tanto, me declaro en un estado que la RAE define como “duda filosófica”.

(... next!)

lunes, 23 de febrero de 2009

Para que no se pasen rollos

A raíz de un par de preguntas indiscretas, creo que sería prudente contar cómo fue que el amermelao me vió pilucha para que dejen de pasarse rollos...

Tengo una amiga (diría que es LA amiga)  pintora; la conozco desde que estábamos en el colegio (más de 20 años);  yo a ella la he visto sufrir más de una vez preparando alguna exposición, y ella se ha dejado convencer para acompañarme en más de una locura (Camino del Inca y Amsterdam incluido)... A lo que iba: el año pasado  la Cata me pidió que le posara pilucha porque andaba corta de desnudos en diferentes poses para sus cuadros, y no tenía plata para pagarle a alguien. Yo acepté; eso sí,  le pedí que difuminara mi cara en la tela para que no se viera que era yo, y la dejé totalmente juramentada de que nadie más que ella vería las fotos.

Han pasado los meses, han salido cuadros re lindos y la Cata ha seguido trabajando en base a esas fotos. En eso estaba cuando una tarde apareció el amermelao por su taller y vió una de las fotos; ella jura de guata que fue mala pata, que estaba trabajando con ella y que la dejó debajo de un libro al ir a abrir la puerta; el amermelao entró, se pusieron a conversar, entre medio el tipo pescó el libro y vió la foto debajo. Cuando me contó esto, le dije “te conozco y te creo, ¿¡pero porqué mierda tenías que decirle que era yo la de la foto?!”. 

Grafico la escena:

Living, dos sofas enfrentados y un par de poltronas a un lado. La Cata sentada sola en uno de los sofas, el amermelao en el sofá de enfrente y yo sentada en una de las poltronas. Se hablaba del clima, da lo mismo, cuálquier cosa, y de repente la Cata, levantando una ceja y apuntándome  con la boca,  va y suelta “ella es la modelo”.

Es decir: ¿voy por primera vez a la casa de un tipo que no conozco y en mitad de la noche me entero que ya me ha visto pilucha? ¡Plop! Como Condorito.

(Madre, puede quedarse tranquila, como verá la historia no tenía nada de pecaminosa pero sí de vergonzoza...)

sábado, 21 de febrero de 2009

Algunos de mis tesoros...

En el departamento tengo un baúl de madera con la maqueta de un velero puesta encima. Allí, guardo mi historia. Cada tanto lo abro pare revisar lo que he ido guardando allí y, si la ocasión lo amerita, guardar algún nuevo tesoro. Algunas de las cosas que allí se pueden encontrar son...


... entradas al cine cuando ir costaba menos de un dólar...


... la libreta de ahorros de un banco que ya no existe (Banco de Santiago se fusionó con el Santander hace ya varios años; el jueves pasé al Santander a ver si mis 740 pesos de saldo el año '87 se habrían transformado en un par de millones por los intereses.)...


... recortes de periódico con alguna fiesta a la que fuí...


... las notas del colegio...


... y mis muelas del juicio: recuerdo que me sacaron las dos el mismo día y el dentista me miró raro porque se las pedí de recuerdo (eran carne de mi carne, no las podía dejar botadas por allí).

Pero de todos mis tesoros, los mejores los tengo colgados del muro en la entrada del departamento:



... las banderas que yo arrié personalmente y todas las historias que encierran. Me gusta verlas, siempre logran abrigarme y hacerme sonreir.

martes, 17 de febrero de 2009

Asado de fin de semana

La Cata me llamó para que fueramos a un asado en la casa de un pintor amigo de ella, “eso sí”, me adviritió “¡ni se te ocurra hacerte cargo del asado! Y pórtate bien”...


Llegamos a la casa, se hacen las presentaciones pertinentes  y el primer comentario del tipo fue “¿así que tú eres la que es marino?”; “fuí, ahora soy cobradora” le respondí. Hasta ahí llegó el diálogo, al menos en primera instancia; después, sonreí cuando había que sonreir, admiré su casa, la decoración y su gusto musical; incluso, tuve la suficiente cultural general como para reconocer  el estilo del diseñador de su mesa de centro. Todo politicamente correcto hasta que llegamos a la hora crucial: poner la carne en la parrilla. El asado empezaba y yo había prometido no opinar del tema y mucho menos hacerme cargo de él.

 ¡Shit! Primero me fijé en la pésima elección de parrilla: entre un medio tambor y una de juguete, el tarado optó por una cagá chica dónde no había forma de mover el carbón sin que la carne se llenara de ceniza.

-          ¿Y porque no hiciste el fuego en la parrilla grande?
-          Es que tiene unos agujeros en el fondo
-          Los podrías haber tapado con alusa foil...
-          ¿No se quema?
-          Nop, es papel metálico...
-          Aaaahhh, que buena idea, no se me habría ocurrido.

(...chas chas lo abofetié mentalmente por “amermelao”...)

Resumo: cuando ví que el carbón prendía fuego por la grasa del pollo y el tipo pretendió apagar las llamas con agua,  no aguanté más y, con mi mejor tono de mando, le dije “yo me hago cargo del asado” mientras estiraba la mano para que me pasara  el cuchillo (¿se han fijado que el quién tiene el cuchillo es el quién tiene el mando?). Obedeció.

Finalmente, esa noche fui feliz:  estaba a cargo de un asado  bajo el cielo estrellado, oyendo buena música  y tomando  vodka tónica bien heladito. Casi, casi, si cerraba los ojos, podía sentir el olor a tierra mojada, el crepitar del fuego, el viento moviendo las hojas de los árboles y (soñar es gratis) el rumor de un riachuelo cercano...  (largo suspiro).

Cuando nos fuimos, la Cata me retó largo rato por mi mala conducta. Debo confesar que en primera instancia estuve de acuerdo con ella, ahora lo dudo; digo ¿porque debo dejar de hacer algo que me gusta hacer? ¿qué tiene de malo que algunas de mis conductas rompan con ciertos estereotipos?  ¿en que parte está escrito que es poco femenino hacerse cargo del asado?... ¡andaaá! ¡no me jodan!

Mi única excusa fue “sorry, pero cuando ví que le iba a echar agua para apagar el fuego que se había armado con la grasa del pollo ¡no aguanté más!”... Hasta ahora me pregunto  ¿quien mierda puede ser tan pelotudo de pretender echarle agua al asado?

¿La guinda de la torta? El pelotudo me vió pilucha, pero esa es otra historia...

sábado, 14 de febrero de 2009

¿Yo? Como la Piaf, no me arrepiento de nada.

Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu’on m’a fait, ni le mal
Tout ça m’est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C’est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé
Avec mes souvenirs
J’ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n’ai plus besoin d’eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu’on m’a fait, ni le mal
Tout ça m’est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd’hui
Ça commence…

jueves, 12 de febrero de 2009

En busca del ying Perdido

El otro día me dijeron que yo tenía exceso de yang y muy poco ying, y que debía trabajar el tema. Lo primero que pregunté es ¿y cómo mierda se hace eso?. Me dijeron que el ying lo había dejado olvidado en la niña que alguna vez fuí, y que para recuperar esa energía debía recuperar a la niña. Para lograrlo, me sugirieron que los días martes y viernes me diera una tina con cáscara de naranja y sal gruesa; pregunté sobre el tamaño de la tina pensando en la mía, me respondieron que daba lo mismo y que sería mejor si era chica porque así uno se hacía pelotita y se sentiría de vuelta en el seno materno... ¡Coño! yo más que pelotita me sentía pelotuda enroscada en mi media tina y sin saber dónde meter las piernas (obviamente, sin la elasticidad que tenía esa niña que debo recuperar).

El ying se supone que es la energía femenina, lo que suaviza a las personas y las conecta con sus emociones. Como soy eminentemente práctica decidí ponerme tareas. La primera tarea/meta es cambiar mi forma de caminar ya que, como alguna vez me dijeron, parezco Jhon Wayne bajándose del caballo (puro yang); voy a saber que lo logré el día en que un weon se tropiece por jotearme emulando la escena dónde la protagonista de "Memorias de una Geisha" (gran película, mejor libro) logra que un tipo se caiga de su bicicleta con sólo mirarlo. Practico todos los días: cambié la música del Ipod y ahora camino marcando el ritmo con las caderas, al mismo tiemp me concentro en poner un pie delante del otro  sin olvidar apretar los abdominales, llevar la espalda derecha y la mirada de frente. Aún no logro que nadie se tropiece excepto yo, que, por caminar con la vista alfrente, metí el pie en un hoyo y casi me voy de hócico al suelo (mi nariz chueca puede dar fe que no sería la primera vez que me pasara algo así).





Fíjense en el minuto 10...

martes, 10 de febrero de 2009

¿Alguien ve Los Simpson's?

Estoy fumando mucho; más que los pulmones me preocupan las arrugas. Debo ser una frívola pero he descubierto que no me importa; me gusta ir a la manicurista y cortarme el pelo al menos cada dos meses; me gustan los  ricos perfumes,  cremosos jabones y buenas cremas. No tolero los mocasines con calcetín blanco y me carga la gente que levanta el dedo meñique al comer o beber. Me cargan los siúticos.

Estoy fumando mucho; cuando abro un ojo en las mañanas no pasan 15 minutos que ya encendí el primer cigarrillo, para cuando voy llegando a la oficina a las 08:30, apago el tercero. Entro, y no fumo más hasta que salgo, y eso puede ser a las once, a las dos, e incluso un poco antes de las siete. Trabajar le hace bien a mi salud.

No hay nada más fétido que el olor a cigarro; por suerte mi casa no huele, debe  ser por  los inciensos y velas que paso prendiendo y las ventanas que nunca cierro. En otra casa que se suponía también era mi casa, me mandaban a fumar fuera aunque hicieran 25 grados bajo cero; yo obedecía.

Estoy fumando mucho. Me dí cuenta el fin de semana pasado que me lo pasé de fiesta en fiesta; el jueves en la tarde compré 3 cajetillas de kent y el domingo tuve que comprar de nuevo. Me gusta la jarana.
Una vez me dijeron que besarme era como besar un cenicero; no tuve más que darle la razón al tipo que me lo dijo pero seguí  fumando. Nos seguimos besando.

Estoy fumando mucho; me subo al auto y prendo un cigarro casi al mismo tiempo en que lo echo a andar.  Cuando el tráfico se pone lento, me empiezo a aburrir y fumo; la forma de evitarlo es manejar rápido para no tener tiempo de pensar , mejor aún si el camino es con curvas y subidas y bajadas como la entrada a Viña del Mar por Las Palmas. Ahí, no tengo tiempo de fumar.
 
Mi hermano dice que cuándo me ve fumar, Selma se le viene a la cabeza. Selma tiene las piernas peludas, la piel amarilla, labios arrugados y un pésimo corte de pelo; Selma cree que fumar es sexi y no se da cuenta lo decadente que se ve cigarrillo en mano; yo no quiero ser como ella; hoy decidí que algún día dejaré de fumar... "Los Simpson's" son muy educativos.
Siútico:
adj. coloq. Chile y Bolivia. Dicho de una persona, que presume de fina y elegante, o que procura imitar en sus costumbres o modales a las clases más elevadas de la sociedad. (RAE)

domingo, 8 de febrero de 2009

¿Es necesario un título?

Este fin de semana me quedé en Santiago y me reconcilié con el departamento: es silencioso y eso es un bien muy escaso en esta neurotizada ciudad . Ok, no escucho los pajaritos, ni el mar y mucho menos el crssshhhh que hace la nieve deslizandose en las ramas cuando el sol empieza a entibiar; pero tampoco escucho los frenazos en la luz roja, ni sirenas ni camiones ni buses, a lo más escucho el auto que sale del garage o al vecino de arriba sonándose los mocos asomado por la ventana ¡porque hay que ver lo bien que se deja escuchar!

¿La sorpresa de la semana? Finalmente,  y luego de muchos trámites, tiempo, malos ratos y lucas, soy una flamente divorciada por mucho que la vieja guardia familiar no conozca el concepto y hablen de mi vuelta a la “soltería” ¡¿Perdón?! ¡Soy divorciada y a mucha honra! Harto que me costó (y ahora no hablo de plata). Jamás voy a volver a ser soltera, y tampoco me interesa;  prefiero mil veces más mi estado actual con toda la sabiduría que implica, a vivir en la edad de la ignorancia.

La sorpresa no es el divocio en sí, bien o mal era un tema que se arrastraba hace años, lo sorpresivo ha sido la sensación de libertad. Es una estupidez, lo sé, pero desde el martes me siento capaz de hacer cualquier cosa, y ese cualquier cosa no deja de inspirarme respeto (por no decir miedo).

Ahora sé que puedo hacer lo que me de la gana; sé que tengo la fuerza de hacerlo. El punto es ¿cómo *uta voy a saber que ahora sí es lo correcto y no la estoy cagando una vez más?

Según me han dicho, y dados los antecedentes empiezo a creerlo, mi punto débil es la nula capacidad de hacer la elección correcta, así que el martes, de vuelta de tribunales con mi testigo más importante, le dije que me hiciera firmar un papel diciendo que yo podría proceder  una vez que, sólo y sólo sí, tuviera su visto bueno. Así entre nos, confieso que en un principio le pedí que me lo dijera, y me respondió que le daba miedo mi reacción porque yo podía ser muy cabezota y malas pulgas,  y así llegamos a la carta-compromiso por ser algo tangible, y no sólo sonidos que se pierden en la memoria de las circunstancias.


(Debo controlar mi yang)

jueves, 5 de febrero de 2009

Hoy

Después de unos 10 años sin ver a mi ex-jefe, hoy me lo encontré en el lugar menos presupuestado del mundo ¡y por Dios que me dió gusto verlo! Es esperanzador saber que sí hay personas que logran cumplir con sus sueños.


domingo, 1 de febrero de 2009

Problemas mecánicos

La rueda delantera derecha del auto hace “clack” al empezar a moverse, después se le pasa. Lleva varios días así pero recién hoy tuve minuto de llevarlo a revisar. Como era domingo, lo único abierto era Movicenter y para allá partí en la mañana (fue una tortura levantarse, mejor ni pregunten a que hora me dormí)... ¡Me cargó! (Movicenter) ¿se creerán que una es weona? Ok, la verdad es que no sé mucho de mecánica (por no decir que nada) pero que no me digan que es la caja de cambios la que está con problemas cuando tengo absolutamente claro que es algo con la rueda ¿homocinética? ¿rodamientos? ¿amortiguador? ¿balatas? ¡cualquier cosa menos la caja de cambios!