lunes, 30 de marzo de 2009

Un aviso y una peli.

Hoy ví este aviso en televisión y no pude evitar sonreir...



O sea, ¿se imaginan ser paco en un partido decisivo de la seleción? Yo, que no estoy ni ahí con el fútbol ¡no resistiría no darme vuelta!


... Y el fin de semana vi esta película, y me encantó:




No, no creo que vaya a ganar ningún premio, y con verguenza debo confesar que solté su par de lagrimones ¡pero es que es tan linda!

jueves, 26 de marzo de 2009

Mi canción

Si la memoria no me falla, esta es la primera canción que canté alguna vez en mi vida, vendría a ser algo así como mi sello de fábrica: es lo que canto cuándo me catetean por algo (sé que con la mejor intención del mundo) y me los quiero wear...




Lo sé, a veces puedo ser muy hinchapelotas, por eso hago tan bien mi pega :p

miércoles, 18 de marzo de 2009

"Yikwa ni Selk'nam" (nosotros somos los Selk'nam)

¿Quién iba a pensar que los Selk’nam volverían a la vida con semejante fuerza luego de tantos años de silencio? Es increible la labor “propagandística” en pro de esta cultura que está haciendo la regata Portimao Global Ocean Race ¿la razón? El yate chileno Desafio Cabo de Hornos usó la figura de Kataix para el diseño de sus velas y casco rojo. Lo más curioso es que no deja de llamarme la atención que “La Colorina” (como su tripulación llama cariñosamente al barco) sea un “ella”, siendo que Kataix representa al único espíritú masculino capaz de intimidar a Xalpen, espíritu femenino que encarnaba a la guardiana del comportamiento de los hombres en una época en las mujeres los dominaban y ellos, obedientemente, mantenían la choza, trabajaban los cueros, cuidaban a los niños y cazaban. Eran ellas quienes tomaban las decisiones y ellos no tenían derecho a opinar. Todo eso representa Xalpen, y todo eso desapareción con la llegada de Kataix. ¿Entienden ahora porqué me llama tanto la atención que sea él (Kataix) quién representa la fuerza de ella (La Colorina)? ¿será la complementación de las fuerzas o la supremacía de un@ sobre la/el otr@? Tal vez ahí esté el secreto del buen andar de La Colorina.

Pero mejor dejo de divagar y voy a lo concreto: la mitología Selk’nam, y Kataix especificamente.

Kataix proviene de las alturas lo que lo hace pertenecer al eje del cosmos simbólico de los Selk’man: las alturas del cielo y las profundidas de la tierra, lo que se puede entender como lo bueno y lo malo respectivamente ya que Kataix muestra un comportamiento más benevolente hacia los hombres, siendo considerado como muy poderoso y gran prestador de ayuda ya que Xalpen se retira cuándo él aparece intercediendo a favor de ellos. ¿ Xalpen?Ella proviene de las profundidades y es mala (además de mujer). La pregunta del millón: ¿de dónde viene este resentimiento por Xalpen y las mujeres?

Bue... esa sí es una buena historia. En la época en que eran las mujeres las dominantes y los hombres los obedientes, ellas se los tenían totalmente engrupidos con que eran “diosas”, por lo que ellos, pobres crédulos, les hacían caso en todo (lo mencioné en el primer párrafo por si no recuerdan). Eso, hasta que llegó el día en que un hombre más astuto que el resto, descubrío que los espíritus que a veces ellos veían no eran tales si no que las mujeres disfrazadas; y claro, corrió dónde el resto de sus congéneres a contarles su descubrimiento y allí se acabó la vida fácil de las mujeres Selk’nam. La parte sangrienta de la leyenda cuenta que los hombres, profundamente heridos en su orgullo, mataron a todas las mujeres adultas y dejaron vivas sólo a unas pocas niñas para seguir procreándose.

Es este gran secreto que da origen ala ceremonia del Hain que marca el paso a la adultez y el que da vida a Kataix como el único que puede dominar los accesos de furia de Xalpen quién ante su presencia se retira temerosa liberando así, a los hombres.


Y toda esta historia, que da para más de una segunda lectura sobre un tema absolutamente vigente (la relación entre hombres y mujeres), proviene de un pueblo que apareció hace más de doce mil años, cuando la gran isla de Tierra del Fuego aún no se separaba del Continente y grupos de cazadores que perseguían guanacos, entre otros animales, llegaron hasta el confín meridional de América. El derretimiento de los hielos al finalizar la última glaciación escribió el resto de la historia al elevar el nivel de los océanos, originando numerosas islas (entre ellas el Cabo de Hornos) y formando el Estrecho de Magallanes.

La odisea parece haberse conservado en los mitos del pueblo Selk’nam ya que varios describen las enormes olas que aislaron a los cazadores que nunca más pudieron volver al Continente, y teniendo que aprender a vivir en uno de los ambientes más difíciles del globo, en medio de la nieve y el hielo, en las costas desmembradas del Pacífico o del Cabo de Hornos, siempre abatidos por vientos y temporales además de muy poco sol; todo eso, ayudados por una tecnología mínima pero riquísima en econocimientos e ideologías.
“Ellos confirman lo errado de la idea que asocia un desarrollo tecnológico pobre o simple, con un desarrollo intelectual igual de escaso. A pesar de estar insertos en un entorno rudo, hostil y con un alto grado de movilidad (no debemos olvidar que eran cazadores recolectores), tienen una construcción ideológica de alto nivel conjugada con una gran abstracción ideológica, estética y simbólica. Es dentro de este contexto ideacional (de las ideas) que se deben analizar las pinturas corporales de los Selk'man considerándolas como una síntesis entre tecnología, materias primas disponibles y formas mentales de organizar el mundo”. (“La Pintura Corporal Selk’nam y su Carácter Iconográfico” de Itaci Correa y Carola Flores. Revista Wereken N°7, II Semestre 2005, Santiago, Chile)


martes, 17 de marzo de 2009

El 7

Cuervos negros de Shambalá, guiadme en vuestra oscura senda sin retorno, en ella quiero perderme y nunca más volver. Negra noche me abruma, oscura niebla me envuelve, por ti clamo locura de morir que me impulsas a vivir.


 Luces centelleantes ciegan el horizonte, temor perdido en luz de sueños posibles que aterrorizan ante el miedo de ser lo que siempre has querido ser y descubrir que ese ser no es lo que soñabas ser. Juego de palabras conexas transformadas en inconexas.

 ¿Dónde queda la cordura? ¡Oculta por la pasión! ¡Sumergida en el miedo! ¡Sepultada en la derrota! Diablos danzantes que me acosáis ¡pido un respiro! Bocanadas de aire fresco me impulsan una vez más en medio de este mundo distorsionado y maldito, mundo inmenso y pequeño, mundo oscuro y quimérico, mundo retorcido y certero ¡mi mundo!

 Camino ciego buscando el rumbo tanto tiempo atrás perdido, la nada me envuelve en tanto yo camino detrás del todo ¡no hay términos medios! Es lucha sin cuartel que inunda cada rincón del planeta, poderes que chocan y quimeras que se aplastan ¡La libertad no existe!
 ¡Shambalá! ¡Cuánto te añoro Shambalá! 

... era el monólogo que cada noche justo a medianoche repetía el paciente de la habitación 205.
Llevaba encerrado allí más de seis años, repitiendo siempre las mismas palabras, a la misma hora, y en el mismo tono agorero que enloquecía a cada uno de los que se acercaban a él.

Su ficha clínica aportaba muy poca información, básicamente su fecha de ingreso que estaba registrada un 10 de octubre de cinco años atrás. La policía lo había llevado allí luego de encontrarle vagando por las calles, cubierto solo por una larga túnica azul ribeteada de hilos dorados. No pudieron saber quién era ni de dónde venía; las únicas palabras que salían de su boca eran su discurso sin  sentido que había iniciado a pronunciarlo luego del séptimo día encerrado allí. De cierta forma parecía una invocación ¿tal vez de ayuda?  a algún ser invisible que, sutilmente, hacía notar su presencia inundando el cuarto con un tenue aroma a incienso del que nadie podía explicar su procedencia.

 Pasó cada noche de los últimos seis años, once meses y veintinueve días repitiendo la misma letanía cada noche a la misma hora, concentrado en sí mismo y sentado sobre sus piernas dobladas, repitiendo las palabras una y otras vez en un discurso eterno, dónde los labios eran los únicos que se movían en esa figura estática de brillantes ojos llenos de vacío. Pasaba así setenta minutos exactos, dónde con presición cronométrica repetía setenta veces las ciento ochenta y siete palabras que sumadas convertían su letanía en siete.
 

 El día veintinueve del onceavo mes del sexto año, víspera de cumplir siete años de encierro el hombre de Shambalá, como era conocido entre la gente del hospital, habló por primera vez. Fueron pocas palabras, las indispensables para pedir papel y lápiz los que rápidamente le fueron procurados. Con movimientos enérgicos estuvo escribiendo sin pausa por varios minutos, después fue al baño que formaba parte de su austera habitación, tomó una larga ducha,  y se vistió con su vieja túnica azul ribeteada de dorado con que la policía lo había encontrado justo 7 años al llegar la medianoche. Ese día por primera vez en todo ese tiempo, rechazó la comida y sólo bebió siete vasos de agua.

 Llegó la media noche y está vez no se sentó sobre sus piernas dobladas, se acercó a la ventana por la que entraba un rayo de luna que inundaba todo de un sutil color azul, extendió las brazos de forma perpendicular al cuerpo y los fue subiendo lentamente sobre su cabeza hasta unir las palmas de ambas manos. El rayo de luna pasaba justo en medio del espacio creado entre su cabeza y las manos. Repentinamente la habitación quedó en la más negra penumbra.

 Al día siguiente por más que buscaron al hombre de Shambalá, no pudieron encontrarlo. Parecía haberse esfumado junto con la oscuridad de la noche. Lo único que pudieron encontrar fue el papel escrito con letra prolija y en un perfecto castellano…

"Procura establecer una filosofía de vida para intentar penetrar el misterio que se oculta tras la existencia, si es necesario vive solo para que nada te distraiga, busca al siete y entenderás porque él siente la urgencia de permanecer solo, lejos de las multitudes, en contacto con la naturaleza y buscando el contacto con seres que se hagan sus mismas preguntas.
Establece una rutina para poder iniciar el análisis que lleva la consecución física sin aparente esfuerzo, y  podrás alcanzar tu meta logrando el razonamiento perfecto que siempre has buscado.
Siete son las palabras claves: tranquilidad, introspección, intuición, análisis, inspiración, filosofía y misticismo. Dios descansó al séptimo día y todas las cosas descansan bajo el siete porque se necesita tiempo para pensar y aprender.
Shambalá,  será tu recompensa."

domingo, 15 de marzo de 2009

Yo quiero un entierro vikingo

Siempre he tenido "honda" con los vikingos, con su mitología, su clima, su entorno... Ni idea las razones porqué hasta dónde yo sé no tengo conexión alguna con ellos, lo más cerca podría ser la sangre vasca que corre por mis venas por parte de padre (bastante diluida por cierto, luego de varias generaciones en Chile), pero es eso, vasca; si me creo lo que más de un tarotista me ha dicho, tal vez sea porque en una de mis vidas pasadas formé parte de ese pueblo como curandera (me ahorro la parte dónde me dicen que en esta vida debo cuidar mi estómago ya que morí asesinada por envenenamiento, está visto que alguien no me quería mucho). Y ya me fuí por las ramas... lo que venía a decir: luego de hacer aseo y planchar, me puse a ver "Outlander", una película dónde mezclan aliens con vikingos. Nunca la había escuchado nombrar pero el tema de los vikingos en su carátula  me sedujo. Confieso algo: ¡me encantó!




Ok. Posiblemente no sea una gran película y jamás se sacará premio alguno, pero es muuuuy entretenida y entiendo que esa es la idea principal del cine: entretener. Eso sí, advierto que puede resultar algo sangrienta, pero es tan ridiculamente fantasiosa que la sangre ni molesta ya que está más que claro que es ketchup de buena calidad. ¿La escena final? un perfecto entierro vikingo que dió pié para el título de este post.

¿La música? ¡Lo mejor! es de Geoff Zanelli y ya la tengo cargada en el ipod ¡amo internet!





lunes, 9 de marzo de 2009

Luna Llena

Me gusta la luna, nada que hacer. Y no, no me compro el cuento de que el hombre haya puesto alguna vez un sólo pie en ella; conociendo a los gringos, a estas alturas ya tendrían hasta un Mc Donald instalado allá de ser cierta la llegada de N. Armstrong.

La luna; es tan grande, tan redonda, tan solitaria, tan majestuosa. En la casa me persiguen para que me ponga al sol y yo les respondo que soy medio vampiro y que prefiero tomar “luna”; insisten en que mi blancura es excesiva y poco sentadora, pero me da lo mismo. Sí, no es para nada sexi, pero de haber vivido en el siglo XIX nadie me habría molestado por mi color. Una muestra más de la relatividad del mundo.

La luna... No puedo dejar de preguntarme cuantas historias diferentes se están tejiendo bajo su luz en este mismo instante.

Mañana hay luna llena ¿pero se han fijado que es justo la noche antes a la llena cuando la luna se ve más imponente?


(Foto tomada a las 21:00 de hoy)


domingo, 8 de marzo de 2009

De canas y celebraciones estúpidas.

Son días que no escribo nada, no tengo excusa plausible a no ser que acuda a la manoseada “mucho trabajo, poco tiempo libre”, que no deja de ser cierta. La verdad que la semana pasada fue algo de locos porqué las universidades reabrieron sus puertas luego del receso veraniego y se me terminó el relajo: los de la Chile nuevamente empezaron a sacarme canas verdes. Ok, lo de verdes es un decir pero no lo de las canas.

Debo confesar que las canas fueron mi obsesión del fin de semana: o me puse vieja de repente o hace mucho tiempo no me miraba bien en un espejo, pero me descubrí muuuchas canas que, según yo, antes no tenía y tienen algo complicado a mi escaso y estúpido ying ¿o será que con el pelo corto se notan más? (el sábado me rapé).

Siempre he dicho que de vieja quiero tener el pelo blanco y hacerme moño porque lo encuentro nada más elegante, es sólo que esta parte intermedia del proceso cuando no se es ni chica ni limonada, tiene algo complicado a mi lado frívolo y banal, pero tan grave no ha de ser ya que, como diría el Chino Ríos, no estoy ni ahí con teñirme por más que alguien trate de convencerme con el argumento de “quitarme años”: sorry, pero no aspiro a ser una de esas viejas todas recauchadas. Digna, siempre digna.

Y ahora, a la polémica: no entiendo que celebren el día de la mujer. No lo comparto. Digo, si somos tan iguales a los hombres (o pretendemos serlo) ¿porqué nosotras tenemos un día especial y ellos no? Tal vez sea algo extremista, pero creo que celebrar el 8 de marzo el día de la mujer es discriminarla, a no ser que también se celebre el día del hombre, eso sería lo justo.

¡Buena semana para todos!

domingo, 1 de marzo de 2009

Un par de libros

Cada día me gusta más la Feria Chilena del Libro que hay en Isidora Goyenechea; lo que sí, es peligroso que me quede cerca de la casa porque ayer me acriminé con dos libros: “Historias de Mujeres” que es una recopilación de las biografías sobre mujeres publicadas en “El País” por la española Rosa Montero, y “La Ciudad Prohibida” dónde la china Anchee Min cuenta la historia de la última emperatriz de China. Ya veremos que tal.

Por estos días me terminé “El Hombre que fue Jueves” de Chesterton y “La Ladrona de Libros” de Markus Zusak; si me dan a elegir entre uno y otro, me quedo con el de Chesterton.

El libro de Zusak es una historia más de judios (la muerte narra los acontecimientos que van marcando la vida de una niñita en la Alemania de Hitler) y de eso se ha escrito mucho y muy bueno que dejan la vara muy alta, por lo que lo único rescatable de esta novela, al menos para mí, es lo original que me resultó leer a la muerte hablar. Recomendable para snob’s.

“El Hombre que fue Jueves” está escrito de una forma clásicamente correcta (la primera vez que se publicó tiene que haber sido alrededor de 1920 aprox.) que la hace ser poco “marketera”; cuenta la historia de la relación que surge entre un anarquista y un policia de una forma absolutamente original, y con tal sarcasmo, que resulta muy entretenida (y actual). Recomendable para los que saben apreciar el humor negro.

Con el Mundo sobre las Piernas

Me desperté. Abrí ventanas (con vista a un muro).Tomé jugo de naranja, me preparé un café y volví a la cama con el mundo sobre mis piernas (el notebook).

Debo confesar que me alucina internet, me alucina ver como el tema de las comunicaciones ha evolucionado estos últimos años ¡fue ayer que la única posibilidad de tener noticias de alguien era languetear la estampilla para el sobre y esperar semanas! ¿Ahora? Ahora es prácticamente inmediato.

Cuándo me pongo a pensar en mi infancia, me veo sentada alrededor de la mesa del comedor con todos mis hermanos, y mi madre controlando para que le escribiéramos a nuestras abuelas (vivíamos en diferentes países) las felicitaciones pertinentes por Navidad, santo o cumpleaños, o el agradecimiento correspondiente por algún regalo enviado o lo que fuera que la ocasión ameritara. Recuerdo que era a fines de octubre cuándo empezaba la persecución por el “acuérdense de escribir por la Pascua”; cuando uno empezaba a escuhar esa cantinela, sabía que faltaba poco para Navidad.

Sí, han evolucionado las comunicaciones y con ellas el acceso a la información. Definitivamente.

Recuerdo haber pasado tardes enteras en la Biblioteca Nacional (la sala Medina bien vale un viaje, es realmente linda) buscando información sobre algún tema, y no fue hace tanto tiempo (fines de los ’80, inicios de los ‘90) ¿Ahora? Tío Google responde a casi cuálquier pregunta.


Foto de la Sala Medina