domingo, 8 de marzo de 2009

De canas y celebraciones estúpidas.

Son días que no escribo nada, no tengo excusa plausible a no ser que acuda a la manoseada “mucho trabajo, poco tiempo libre”, que no deja de ser cierta. La verdad que la semana pasada fue algo de locos porqué las universidades reabrieron sus puertas luego del receso veraniego y se me terminó el relajo: los de la Chile nuevamente empezaron a sacarme canas verdes. Ok, lo de verdes es un decir pero no lo de las canas.

Debo confesar que las canas fueron mi obsesión del fin de semana: o me puse vieja de repente o hace mucho tiempo no me miraba bien en un espejo, pero me descubrí muuuchas canas que, según yo, antes no tenía y tienen algo complicado a mi escaso y estúpido ying ¿o será que con el pelo corto se notan más? (el sábado me rapé).

Siempre he dicho que de vieja quiero tener el pelo blanco y hacerme moño porque lo encuentro nada más elegante, es sólo que esta parte intermedia del proceso cuando no se es ni chica ni limonada, tiene algo complicado a mi lado frívolo y banal, pero tan grave no ha de ser ya que, como diría el Chino Ríos, no estoy ni ahí con teñirme por más que alguien trate de convencerme con el argumento de “quitarme años”: sorry, pero no aspiro a ser una de esas viejas todas recauchadas. Digna, siempre digna.

Y ahora, a la polémica: no entiendo que celebren el día de la mujer. No lo comparto. Digo, si somos tan iguales a los hombres (o pretendemos serlo) ¿porqué nosotras tenemos un día especial y ellos no? Tal vez sea algo extremista, pero creo que celebrar el 8 de marzo el día de la mujer es discriminarla, a no ser que también se celebre el día del hombre, eso sería lo justo.

¡Buena semana para todos!

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