miércoles, 22 de abril de 2009

Carmina Burana

“... Aquí, sentada en la hierba bañada, rodeada de los animales que a mí se acercan buscando una mano amiga y rehuyendo de los humanos, nuestros enemigos, espero que la noche caiga para salir a bailar bajo la luna llena que ya se vislumbra en el cielo. Espero tranquila sabiendo que todo plazo se cumple, y mientras espero, observo...

La luna llena ya brilla en lo alto, el rumor del mar se siente a lo lejos. Los árboles me hacen invisible a las sombras que rondan las cercanías, seres que llegan batiendo sus negras alas cargadas de ira y miedo. Con su llegada, los aninales huyen despavoridos y yo me refugio en el tronco de una vieja haya, tengo la esperanza de no ser vista por ninguno de ellos.

A los lejos oigo susurrar una palabra,
“¡ron!”; sonido de tan solo 3 letras que encierran fuego, drama y pasión, calor candente que baja por la garganta espantando el frío de las almas solitarias. ¡Ron! sabor de piratas y corsarios, seres con sed de aventuras que se pierden en noches de sueños y pesadillas. ¡Ron! agua de fuego que no deja a nadie indiferente ...“¿Quién quiere que le escancie ron? ron añejado en viejas barricas hechas con las maderas de tu ataúd”, escucho a lo lejos.

Observo atenta como la luna se mueve lentamente en el cielo, y con ella me muevo yo, despacio, cautelosa, busco el olor que me persigue en sueños, ese olor a sándalo y hierba, a sudor y cuero, a ternura y pasión.



Soy parte del paisaje, nadie me ve ¡tampoco quiero que me vean! Me muevo con lentitud y precaución, siguiendo mi instinto, buscando las señales, oliendo las huellas. Invocando a los dioses para que me guíen en esta noche de luz que yo apenas logro ver.

Observo a mi alrdedor y veo una tierra sin horas, sin noches o días; una tierra dónde el tiempo no transcurre, dónde siempre es presente, siempre es noche, siempre es melancolía y soledad y tristeza y abandono. Tierra yerma de sueños y fértil en pesadillas, tierra de alcohol y fatiga, tierra hecha de páginas vacías. Veo sus caras; almas llenas de miedo disfrazadas de ira, almas ansiosas de vida, almas perdidas en un tiempo inexistente dónde sólo el ahora es lo real.

Y la luna brilla sobre nosotros llena de sarcasmo ante estos espíritus perdidos; ríe al ver como buscan su luz para encontrar el camino, y se esconde: las nubes confabulan con ella ocultándola tras sus rechonchos cuerpos. La oscuridad es casi total pero alcanzo a distinguir el camino... “






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