martes, 21 de abril de 2009

Regresión

“... Soñó que era hombre, y muy malo; lo supo al mirarse las piernas y verse vestida con calzas blancas, zapatos negros de charol con gran hebilla de plata, y pantalones a la rodilla de terciopelo verde.  

Soñó que miraba al suelo y se daba cuenta que estaba corriendo, que corría por su vida. Vió sus calzas blancas manchadas de sangre aunque no supo si le pertenecía.


Soñó que corría por las calles empedradas de Paris, sabía que la multitud que escuchaba furibunda a sus espaldas, iba tras ella, tras él. De alguna forma supo que lo que ese gentío le quería hacer, era el justo castigo por sus actos de maldad. Tuvo miedo, mucho miedo; no por lo que la multitud le haría, si no por saberse capaz de hacer tanto mal que le pareciera justo lo que iban a hacer con él.


Despertó. Rogó a Dios por mantener controlada esa fiera.”



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