miércoles, 8 de abril de 2009

Sala de Espera

“Stand by me oohh, by me…” se oye por un parlante que no se ve. Un pedazo de plástico disfrazado de ficus a mi derecha y un viejo que sorbe mocos cada tres minutos (cronometrados) a mi izquierda. Una pared beige delante mío y una mesa larga y estrecha cubierta de “Charlote de Mónaco embarazada”, “En el sexo nunca digo no a nada”, “Moda: ropa vintage”… ¡Ulises sálvame! Pero el sorbe mocos es más fuerte que el alambicado Ulises, y luego de releer por quinta vez…

Blancas tus patas, roja tu jeta.
Y tus magras son buen duras.
Ven al catre conmigo.
Agárrate y besa a oscuras.

…Opto por liberarlo de toda responsabilidad y me dedico a lanzarle miradas asesinas al sorbe mocos que, milagrosamente, termina dándose por aludido sacando un arrugado pañuelo del bolsillo derecho de su pantalón para proceder a realizar una estruendosa maniobra “sonatoria” que desperdiga bichos por doquier.

Ahora el hilo musical publicita un audífono que me permitirá oír por más tiempo y con mejor calidad ¿existirá un algo para poner al mundo en mute? O mejor aún: algún artefacto que aísle ruidos y cada persona pueda elegir que escuchar.

Resignada, tomo una revista, paso las hojas sin leer, por hacer algo con las manos y no empezar a comerme las uñas... ¡Finalmente algo interesante!: "Vinoterapia para el cuerpo y el alma" (por mucho que en ese momento la voz de la radio oculta trate de convencerme que una aspirina al día es lo mejor para mi corazón). Me ofrecen “baño de vino tinto que otorga acción tónica”, “masajes exfoliantes de cabernet sauvignon”, “masajes relajantes hechos en base al aceite de pepitas de uva merlot” mmmm ¿darán de beber un syrah mientras tanto?

Ahora es el turno de Roberto Carlos y su “yo te recuerdo…”: yo le recordaría al gil que me está haciendo esperar que ya tiene media hora de retraso.

Me pongo a contar las luces del techo: 2 focos grandes, 8 halógenos y 3 tubos fluorescentes suplen la falta de ventanas. Y digo yo ¿Por qué no pusieron sólo tubos fluorescentes? ¿O sólo halógenos? ¿O únicamente focos grandes? Se ve bien fea esa mezcla, aunque claro, vaya a saber uno si soy la única ociosa que le da por mirar al techo y contar luces como si fueran estrellas…

Ton Jones canta ahora “no me volveré a enamorar…” ¡difícil hacerlo acá adentro! Esta sala de espera es la antítesis de lo que me parece romántico (y eso que, por suerte, el sorbe mocos ya se fue).

... No me aguanté… toqué el ficus plástico para enderezar una rama ¡y resultó ser de verdad! Increíble como mi mala vista me hace confundir las cosas.

Por el parlante escondido se escucha un coro que canta “llegó la hora de…”, cuando finalmente el oculista se digna a hacerme pasar.

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