jueves, 28 de mayo de 2009

Historia de una foto


Esta foto es vieja; la debo haber tomado el 90 ó 91. Estaba haciendo un trabajo para la universidad y debía retratar la vida en el centro de Santiago. Recuerdo que fui al Paseo Ahumada, caminé hasta la Plaza de Armas y dí un par de vueltas por diferentes calles disparando aquí y allá la cámara. El lustrabotas de la foto, estaba en el Paseo Ahumada.

Recuerdo que me llamó la atención por la araña que tenía de mascota. Le tomé un par de fotos lo más discretamente que pude porque me sentía invadiendo su vida y, al decir verdad, era lo que estaba haciendo. Él vio lo que yo hacía y le dijo al cliente de turno: "otra turista más pa' sacarle mone'a, aunque con una sonrisa de la gringa que'o feliz"... Obviamente solté la carcajada y en mi mejor chileno le solté "ssshh entonces después de mi carcajada tení' que que'ar feliz por el resto de la semana porque mone'a no tengo".

Nos pusimos a hablar, le pregunté por la araña: era su mascota desde hacía año y medio y siempre la llevaba con él; en verano paseaba por su cuerpo y en invierno se escondía bajo su chaqueta. Le pregunté como era la textura de Tecla (me dijo que la bautizó así en honor a la araña de la Abeja Maya) y, mirándome picaramente, me preguntó si quería tomarla, como pensando "a esta me la cago".

Lo miré fijamente, me arremangué las mangas, y dejé que pusiera a Tecla en mi brazo. Primero sentí como cosquillitas muy suaves que se movían despacito, casi como oliendo, reconociendo terreno; luego me animé a acariciarla y resultó muy suave, como terciopelo.

He vuelto muchas veces al Paseo Ahumada, pero nunca más he vuelto a ver a Tecla o su dueño.

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