domingo, 19 de julio de 2009

Amor imposible

Lo vio. Se detuvo. Giró sobre sus pies y dándole la espalda retomó sus pasos.

No quiso verlo, tampoco tocarlo y mucho menos olerlo. Ya su sola cercanía la hizo enrojecer mientras su corazón empezaba a bombear sangre más rápido; la garganta se le cerró y tragar se convertió en una labor titánica; los ojos le lagrimeaban y un fino hilillo de agua empezaba a correr por su nariz.

¿La verdad? No importaba nada que él fuera elegantemente hermoso y de mirada penetrante, definitivamente jamás podrían vivir juntos por más que quisieran: ella era alérgica a los gatos.


( por suerte que yo no)

1 comentario:

Xin-nah dijo...

yo tengo dos y son hermooosooos!!