domingo, 19 de julio de 2009

Retazo

“... Aquí, sentada en la hierba bañada, rodeada de los animales que a mí se acercan espero que la noche caiga para salir a bailar bajo la luna llena que ya se vislumbra en el cielo, mientras el rumor del mar se siente a lo lejos,

Observo atenta como la luna se mueve lentamente en el cielo, y con ella me muevo yo, despacio, cautelosa, busco el olor que me persigue en sueños, olor a sándalo y bergamota, a ron y cuero, a sangre y pasión...

Soy parte del paisaje y me muevo con lentitud y precaución, siguiendo mi instinto, buscando las señales, oliendo las huellas.

Observo a mi alrededor y veo una tierra sin horas, sin noches o días; el tiempo no transcurre, siempre es presente, siempre es noche, siempre es melancolía y soledad y tristeza y abandono. Es tierra yerma de sueños y fértil de pesadillas, tierra de frío y fatiga, tierra hecha de papel molido. Veo sus caras; almas llenas de miedo disfrazadas de ira, almas ansiosas de vida, almas perdidas en un tiempo inexistente dónde sólo el instante es lo real.

Y la luna brilla llena de sarcasmo ante estos espíritus perdidos, rie al ver como buscan su luz para encontrar el camino y se esconde: las nubes confabulan con ella y la ocultan tras sus rechonchos cuerpos. La oscuridad es casi total y yo invoco a los dioses para que me guién hasta esa luz que se empieza a vislumbrar....”


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