domingo, 15 de agosto de 2010

Hoy dejé de Fumar

Sí o sí anoche fumé mi último cigarrillo. No hay vuelta que darle.

Unos meses atrás compré un iPhone; era una locura por lo magro de mi billetera pero igual lo hice; saqué cuentas por aquí y por allá y la conclusión fué “dejo de fumar y con eso lo dejo pagado en 4 meses". Eso fue a fines de enero, principios de febrero; estamos a mediados de agosto y sigo fumando ¿Excusas? muchas: que ando nerviosa, que pucha el stress post terremoto.... Excusas y sólo excusas.

Anoche se me cayó el iPhone al WC, con pipí y todo. Debo decir que de alguna forma yo lo atraje... me explico: son tantos los cuentos que he escuchado sobre celulares que se caen a la taza del water por andarlos trayendo en el bolsillo trasero del pantalón, que siempre me preocupé de primero sacar el cel del bolsillo y después bajarme los pantalones.... ayer no lo hice. Con suerte habrán pasado unos 3 segundos entre que me dí cuenta de lo que había pasado y metí la mano al water para sacarlo mientras repasaba mentalmente la lista de beneficios que el pipí tiene según mi madre (los últimos 10 meses le ha dado por la Orinoterapia) y repetía casi en voz alta como mantra “Diosito que no haya caga’o, Diosito que no haya caga’o...”. Lo apagué (ni idea porqué, pero me pareció mejor apagarlo), lo sequé con la polera (algodón suave), lo sacudí como loca para expulsar agua del interior en caso que hubiera alcanzado a entrar (ante la opción de óxido o una pieza suelta por las sacudidas, la pieza suelta me pareció el mal menor).

Mientras sacudía el teléfono como loca, por mi cabeza pasaba toda la película de cómo me había autoengrupido con lo de “en premio por dejar de fumar me compro el iPhone” y cómo pasaban los meses y yo seguía fumando, siempre con alguna excusa, mintiéndome, engañándome... y me pareció tan evidente todo, tan simple y tan perfecto, que sintiéndome una Scarlet O’Hara cualquiera, juré no fumar más si el teléfono volvía a funcionar cuando lo prendiera de vuelta... Ahí estaba, “rezando” a mi manera... “Diosito por favor, que prenda la wea, que prenda la wea, te juro que dejo de fumar si la wea prende... Diosito por favor te lo pido, que prenda la wea....”  y la wea prendió!!... perdón, el iPhone.

(Bien dramática para mis weas, tal vez debería haber estudiado teatro para canalizar esa vena histriónica. También confieso que me remordió un poco la conciencia de estar pagando coima por algo tan insustancial como un teléfono, pero ese ya es otro pelón de cables...)

Así que aquí estoy, en mi primer día sin fumar, plenamente conciente de como se engaña uno, en como se miente y se autoengrupe para no hacer lo que sabe corresponde hacer... Reviso el blog para atrás, releo cosas del año pasado... ¡sorpresa! el año pasado también quería dejar de fumar!!!!

Y me pregunto... si una persona ni siquiera es capaz de dejar de fumar ¿que chucha espera lograr de la vida? Dejar de fumar es decisión, es fuerza de voluntad... si yo no tengo fuerza de voluntad para dejar de fumar, no tengo fuerza de voluntad para nada más. ¿Qué más fácil que dejar de fumar? únicamente depende de mí; no hay terceros a quienes involucrar o culpar. Soy yo y sólo yo la responsable. Si no dejo de fumar es porque yo no quiero, no porque no pueda... Así que aquí estoy, usando el track pad y no el mouse para que no me vaya a quedar ninguna mano libre “ganosa” de un pucho.

¿El iPhone? amaneció bien, gracias: hasta ahora lo único que noté es un problema con el audio exterior por llamarlo de alguna forma (el ring ring se oye pero no la música, para eso necesito audífono) asi que ahora lo tengo remojando en arroz (absorve humedad) y mañana lo llevaré al servicio técnico para que le den una mirada.

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