domingo, 19 de diciembre de 2010

Domingo de supermercado

¿Se han dado cuenta que todos los grandes supermercados tienen algo familiar sin importar su ubicación geográfica? Siempre la misma musiquita (¿quién no conoce la música de supermercado?), un olor parecido, la luz blanca y la distribución de los pasillos:

los electrodomésticos siempre estarán entrando a mano derecha seguidos por las cosas para el auto y la comida de perros y gatos; el pan al fondo, cerquita de las carnes y pescados; los congelados al medio, cerca de las verduras, y el copete en los pasillos finales de la izquierda junto con las papas fritas y mugrecitas del ramo (maní y otras weaitas)… Fíjense, no falla.

El público también es parecido: en ninguno de esos hípermercados, los días domingo faltan las familias enteras con papá, mamá, abuelita que arrastra las patas y niño malcriado con pataleta gritando para que le compren la décimoquinta pelota… un agrado el panorama…

Pero ir al supermercado también da sorpresas; hoy por ejemplo: estaba enfrascada en mi lista del súper cuando una conversación llamó mi atención: “… yo sé que en su casa encontraron más de un kilo de coca pero el diario decía que era medio”…


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