miércoles, 15 de diciembre de 2010

Hoy conocí La Merced

A la hora de almuerzo estaba de semi ociosa caminando por Mac Iver, alargando el tiempo antes de tomar micro, y de repente descubrí la Iglesia de La Merced justo en una esquina. Recordé que no la conocía y me dije "¿porqué no?" y quise entrar: estaba cerrada por "colación" (era poco antes de las 3). "OK, no importa, veamos que hay en esa puerta de más allá" me dije, y caminé un par de metros por Merced en dirección a la Alameda hasta descubrir el Museo de la Merced que, lo reconozco, ni siquiera estaba en mis registros... Me gustó la sorpresa.

El Museo de la Merced toma vida en el antiguo claustro del convento, y la verdad que es sorprendente sentir como los muros logran mantener fuera el tráfago santiaguino (también debe haber ayudado el que yo fuera la única visitante).

Un par de datos prácticos: hay siete salas divididas en dos pisos; casi todas con muestras de arte religioso (escuela cuzqueña en su mayoría), excepto una que tiene piezas de arte pascuense. La entrada cuesta $1.000 y entregan un tríptico en papel amarillo contándote lo que verás (debo tener cara de gringa porque me lo pasaron en inglés). está abierto de Lunes a Viernes de 10 a 18. No esperen encontrar nada muy grandioso, el Museo de la Merced es chiquitito pero cumplidor; En mi caso, lo que más aprecié, fue poder sentarme un rato un rato a escuchar pajaritos en medio del verde, olvidando por un rato dónde estaba.


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