martes, 21 de diciembre de 2010

Manicure, o como enterarse de la vida de una persona sin conocer su nombre.

Hoy tuve mi hora frívola de la semana: me arranqué a hacerme las manos (lo de siempre: uña corta redondita pintada beige clarito pa' que pasen piola) y me tocó de vecina una "niña" de lo más dicharachera: me contó que trabajó 20 años en el centro y ahora vive feliz de la vida en Paine (viene a Santiago cada 15 días, viaja en auto hasta Santa Rosa con no se qué, y de ahí micro al centro); está casada con un danés varios años mayor que ella (llegado de Dinamarca a Calbuco para trabajar en algo con pescados); para la Pascua se van a Copiapó y después, haciendo camping, llegan hasta La Serena para pasar Año Nuevo. Supe que no tenía hijos, que detestaba el frío (por eso el danés dejó Calbuco), y que en Paine no crece ni una wea a no ser que tengas acequia que más no sea... ¡Ah! y tiene una nana que le hace pan amasado.

... Desgraciadamente tuve que irme, y sin poderle preguntar cosas del tipo ¿cómo te llamas? ¿en qué trabajaste esos 20 años? ¿qué haces ahora?¿porqué te fuiste a Paine? ¿dónde conociste al danés? ¿qué edad tienes? (para comparar arrugas poh!).

Preguntas sin respuestas... ahora, mi mente caótica se inventan mil historias, busca mil alternativas de interpretación, y me vuelve loca tratando de arrancarse con los tarros con hipotéticos del tipo "si tuviéramos la misma edad... ¿me veré más o menos arrugada que ella?".

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