viernes, 27 de abril de 2012

Adastra

A inicios de abril se dio a conocer lo que algunos han llamado el accesorio más caro del iPad, el barco a motor Adastra. Este yate ha causado bastante alboroto el mundo náutico por su diseño futurístico y los materiales usados en su construcción.

Adastra es un trimarán diseñado por John Shuttleworth para el empresario naviero radicado en Hong Kong Anto Marden. Este yate –superyate para algunos– llevó 5 años construirlo con una inversión de más de15 millones de dólares (algunas personas hablan de U$ 40 millones), y puede ser dirigido con un iPad. Sí, leyó bien: con un iPad el capitán puede llevar esta impresionante embarcación de 42 metros de eslora hasta su velocidad máxima de 22.5 nudos, así como encender luces, aminorar velocidad, etc., y todo eso puede hacerlo desde cualquier lugar ubicado en un rango de 50 metros alrededor de la embarcación, y no sólo desde el puente de mando.

El diseño único del triple casco de este trimarán está inspirado en gran medida por el “Earthrace”, también conocido como Ady Gil, una embarcación que fue calificada como el bote ecológico más rápido del mundo al poder alcanzar velocidades de hasta 75 km por hora. Si bien el “Earthrace” nació como parte de un proyecto para batir el record mundial de velocidad a motor (logró dar la vuelta al mundo en poco más de 61 días el 2008), terminó sus días como barco de choque usado por los activistas del Seashepherd en su lucha contra los balleneros japoneses, y su caza indiscriminada de ballenas; fue así como en una maniobra de disuasión se hundió al chocar contra el ballenero japonés “Shónan Maru 2” el 6 de enero del 2010.

En cada momento del diseño del Adastra se buscó reducir peso al máximo, lo que se logró usando materiales de última generación y que, posiblemente, empezarán a masificarse en futuras embarcaciones. En el casco se usó kevlar y fibra vidrio, y su diseñador, Schuttleworth, además apostó por la fibra de carbono y el nomex honeycombs, un material hecho con una especie de papel creado por la marca Dupont y que forma celdillas tipo panal con lo que se obtiene una gran resistencia con poco peso, muy usado en la aviación.

El diseño interior de esta embarcación, se caracteriza por el lujo y sofisticación dónde los gabinetes de madera se construyeron con roble fino, y para las estructuras como escotillas y escaleras, se usó fibra de carbono ultra fuerte aligerando así de manera drástica el peso en comparación a si se hubieran usado componentes de acero.

El Adastra tiene capacidad para alojar hasta 9 pasajeros distribuidos en tres camarotes con baños y duchas entre otras comodidades, zona de comedor, garage que al desplegarse crea una gran plataforma de buceo, así como gran espacio para gozar de la vista y espacio para 6 tripulantes.

Definitivamente el Adastra es un yate impresionante por su diseño y tecnología, pero si debo ser sincera, nada de eso puede superar el gusto de navegar a vela sintiendo el viento sobre las velas, mientras se viaja al ritmo que Eolo decide.

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lunes, 16 de abril de 2012

Mar de palabras

¿Alguna vez se han parado a pensar en la cantidad de palabras que usamos en la vida diaria cuyo origen está en la navegación? Es sorprendente.

Yo lo hice la otra noche luego de escuchar en las noticias algo referente a los “escollos” que había superado no sé quién para llegar a no sé dónde (me quedé pensando en la palabra “escollo” y dejé de prestarle atención a la noticia), y empecé mi análisis: de los tantos que usan la palabra “escollo” para referirse a algún problema o contratiempo, ¿cuantos conocerán el significado original?. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE para abreviar), escollo es –y cito literal– “un peñasco que está a flor de agua o que no se descubre bien”. De acuerdo, alguna relación existe entre ese peñasco en el agua, y algún inconveniente (si no que le pregunten al capitán del “Concordia”), pero pocos saben que “escollo” se refiere a roca y no a problema.

¿Qué me dicen de “flete”? ¿cuantas veces hemos visto la camioneta con el cartel de “se hacen fletes” estacionada a la salida de alguna ferretería o feria? Hagan la prueba, pregúntenle a cualquier chofer dedicado al rubro por el significado original de la palabra, a ver cuantos se aproximan, así sea lejanamente, al mar y la navegación a la hora de dar su definición. Según la RAE, flete es el “precio estipulado por el alquiler de una nave o de una parte de ella. Carga de un buque”. De nuevo nos acercamos, el concepto se mantiene aunque el medio cambia (no fletan el barco si no que la camioneta).

Otra palabra: fondear. Qué levante la mano (plagiando a Américo) quién no haya usado o escuchado usar nunca esa palabra sin estar ni remotamente cerca de un ancla. Seguro que son varios. me atrevería a apostar doble contra sencillo que si empiezan a preguntar por el significado de “fondear”, más de alguna persona les dirá que quiere decir algo parecido a esconderse, y se sorprenderán cuando les diga que, según la RAE, fondear es “asegurarse por medio de anclas que se agarren al fondo de las aguas o de grandes pesos que descansen en él”, entre otros varios significados todos ellos relacionados con el mar y ninguno con esconderse. Aquí no logro ver la relación entre anclar y esconderse...

Y así como tenemos palabras náuticas incluidas en nuestro vocabulario cotidiano, también existen expresiones nacidas en el mar y que aplicamos en nuestro día a día. ¿Algunos ejemplos? fácil: “un golpe de timón” (usada por los políticos en campaña electoral), “capeando el temporal” (predilecta en época de crisis), “tocaron fondo” o “irse a pique” (las acciones de La Polar), etc.

Hagan el ejercicio, escuchen de verdad las noticias, a las personas con quienes hablen, y se sorprenderán de la cantidad de palabras náuticas que descubrirán sonando a su alrededor así estén en lo alto de un cerro. Créanme, son “caleta”...

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