lunes, 19 de marzo de 2012

Tecnología de dos épocas

Hace tan sólo un par de días recalaron en Puerto Montt dos embarcaciones participantes en una de las regatas más intensas y exigentes a nivel mundial, la Volvo Ocean Race.

Desde 1973, cuando se corrió por primera vez bajo el nombre de Whitbread (su auspiciador hasta el 2001), la Volvo Ocean Race pone a prueba cada 4 años la pericia, resistencia e ingenio de los navegantes para, sobre la marcha, superar cada uno de los inconvenientes que se pueden presentar a bordo de una embarcación en mitad del océano y lejos de cualquier tipo de ayuda. Aquí no sólo se comprueba la resistencia de estos marinos, si no que también la de sus embarcaciones. Es bajo condiciones extremas como las que se encuentran en esta regata que los nuevos diseños y materiales son exigidos al máximo, y no siempre responden de acuerdo a lo esperado; eso fue lo que ocurrió con los yates Abu Dhabi y Camper, por lo que debieron realizar una escala no programada en Puerto Montt para efectuar reparaciones en sus respectivos cascos que presentaban una deslaminación producto del fuerte viento y oleaje que debieron enfrentar en el Pacífico Sur.

Hace ya muchos años atrás, antes que se escribiera la historia de Chile y mucho antes que los vikingos surcaran los mares, los chonos cazaban y viajaban en sus dalcas similares a una piragua recorriendo la desmembrada costa de la Patagonia chilena. Posiblemente ellos no lo sabían, pero esas embarcaciones representaban la más alta tecnología marítima de su época, lo mismo que las embarcaciones de la Volvo Ocean Race representan hoy día.

El escritor e investigador chileno Benjamín Subercaseaux, en su libro “Tierra de Océano”, dice:
“Esta dalca basta para colocarnos en primer término entro los pueblos náuticos del continente. Chile tuvo en la dalca chilota el exponente del “primer navío estructurado” que se construyó en América, y la gloria de ser el país más original y avanzado en la historia primitiva de la construcción naval”. 
Y añade un poco más adelante:
“Hasta entonces los pueblos primitivos habían agrupado materiales flotantes: balsas de totora, de tablas o cueros inflados; habían ahuecado troncos, descortezado árboles, pero nadie había cortado materiales con el fin de reunir las piezas en vista de darles la forma y el equilibrio necesario para que flotara y navegara sobre el agua.” 
Han pasado los años, han mejorado los diseños, los materiales y la tecnología, pero cuando madre naturaleza se enoja, no hay ninguna diferencia entre una dalca y un Volvo Open 70 (el tipo de yates que corren la Volvo Open Race): los rugientes 40 siempre tienen la última palabra.

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