sábado, 29 de diciembre de 2012

Bye bye 2012

Ya quedan sólo un par de días para que el 2012 se vaya y no vuelva… ¡por favor que no vuelva!

Ha sido un año duro, intenso, cabrón…

Final de año, fiestas, jarana, balances… no quiero hacer balances, hacerlo implica mirar atrás y no quiero hacerlo, quiero olvidar pero no debo, es parte de mi historia, de lo que soy hoy, de lo que seré mañana…

¿Cuántas veces se puede equivocar uno? Esta vez lo hice de manera rotunda, completa, profunda, total, sin equivocación… una equivocación perfecta. Hoy será la última vez que mire atrás y tenga lástima de mi misma ¿lo que más duele? el orgullo; cuando cago me gusta hacerlo solita, sin involucrar a nadie más, pero esta vez de frentón las cosas escaparon de mis manos y por tonta me encalillé; no me gusta deberle plata a nadie y en este momento debo millones.

¿Balance del 2012? Si me pongo como Bridget Jones sería algo tipo 2 kilos menos, un par de días como clandestina en USA, varias canas y arrugas más, ningún novio, 1 gato y medio (el medio es porque uno es “allegado”), muchas deudas, una pega mal pagada pero que promete mucho, una cabaña con vista al lago y muchas ganas de hacer las cosas bien de una puñetera vez. ¿Lo mejor? haber vuelto al Sur, sin lugar a dudas lo mejor que me pudo haber pasado dadas las circunstancias y lo que menos me habría esperado cuando el 31 de diciembre del 2011, en una pieza de hotel cerca de Washington DC, imaginaba dónde estaría en diciembre del 2012.

2013… ¡voy por ti! Señores pasajeros, abrochen sus cinturones que allá vamos.

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