domingo, 22 de septiembre de 2013

Comprensión lectora


Si hay algo en lo que mi mamá tenía razón, es en lo rápido que pasa el tiempo a medida que cumples años. Cuando yo tenía 10, esperar un mes por algo me parecía una eternidad, en cambio ahora no me parece nada, y es así como casi sin darme cuenta, casi ha pasado un año y yo ni me había asomado por acá ¿flojera? posiblemente ¿falta de tema? por ningún motivo ¿miedo? seguro.

Escribir y “publicar” es exponerse a la opinión de personas que no te conoces, personas que creen conocerte y personas que te conocen, y lo más gracioso es que todas y cada una de ellas tendrán una interpretación y una opinión de lo que escribiste, todas y cada una de ellas recibirá un mensaje que, si tienes suerte, se parecerá en cierta medida a lo que quisiste decir pero que muy probablemente no tendrá nada que ver con lo que pensaste al momento de escribir y ni remotamente tendrá relación con lo que imaginaste que pensaste que querías escribir.
tic tic tic tic, coma, punto, tic tic tac tic, punto aparte. Lee, relee, borra ¡nada que ver! ¿dónde te escondiste idea genial que me harías ganar unos pesitos? cierro los ojos, sueño 1 segundo y ¡zas! escapas por esa rendija llamada desidia y empieza el círculo ¿cuándo vas a aprender? ¡hazles caso! ahoga tus sueños en un balde, madura y sé responsable por una puta vez en tu vida ¡haz lo que la gente normal hace! Trabajar, tener amigos, ir al gimnasio, buscarse un marido… 
Trabajar obvio que tengo que trabajar ¿pero puede ser en algo que me guste por favor? no quiero volver a vender un puto seguro en mi vida por muy “normal” que sea esa pega ¿Tener amigos? partamos por definir el concepto “amigos” ¿Gimnasio? ponte cómoda y espérame sentadita mientras me río, lo bueno de llegar a esta edad es que me abanico con la necesidad de tener que encerrarme a trotar o andar en bicicleta para sudar como yegua sin llegar a ninguna parte ¿habrá algo más estúpido que las trotadoras? corres y corres y no avanzas...
Este cinismo me está matando ¿hablemos del clima mejor? ¿cuando es que empieza la primavera? mañana dicen ¿o era hoy día? Da lo mismo, el frío de estos días no se lo llevara una fecha.

Ahora espero las reacciones de gente que luego de leer lo anterior, pensará haberse metido en mi cabeza creyendo en la veracidad de cada una de mis palabras ¿no saben acaso que la mente distorsiona todo? ¿están seguros que lo que yo pensé es lo mismo que racionalicé y escribí? ¿qué certeza tienen de haber dado la interpretación correcta a mis palabras? ¿sabía que el 84% de los chilenos no entiende lo que lee? Yo no pensé lo que usted pensó que dije, si no que dije lo que usted pensaría que yo diría ¿entendió?


miércoles, 27 de febrero de 2013

3 años

Han pasado ya 3 años y yo casi no me di cuenta. Pocas cosas han cambiado a pesar de todo lo que ha pasado

Recuerdo que de chica mi madre siempre me decía “no te vas a dar cuenta y llegará el día en que una semana te parecerán horas y los meses días”, y tuvo razón por mucho que yo le respondiera “eso no me va a pasar nunca”, y dedicándome a correr por tener todo altiro, ahora, ¡ya!, y abandonando cuando los tiempos no eran los que yo quería.

La paciencia nunca ha sido una de mis virtudes, pero al menos ahora no me parece tan descabellado hacer planes y ponerme fechas y darme cuenta que, sin darme cuenta, pasan los meses y lo planificado se está cumpliendo sin grandes contratiempos. Un pequeño acto, un pequeño gesto, un símbolo, un ejercicio, un llamado de atención, un recordatorio de sueños… ¿traerá frutos? quién sabe, el tiempo dirá, pero pase lo que pase yo podré decir “cumplí al menos en eso”.

3 años ya. Ahora tengo una gata y vivo en una casa. La noche del terremoto la pasé sola en un piso 12 y lo que más me importaba era eso: estar sola, no tener con quién compartir el miedo, las bromas, los comentarios… Tampoco me gustó la sensación de estar enjaulada sin tener a dónde escapar. Esa noche me quedé metida en la cama mientras todo se zarandeaba de un lado a otro y escuchaba los “crash bang bing” de cosas cayendo, vidrios rompiéndose, transformadores saltando, sirenas sonando, cemento crujiendo y todo eso con un movimiento que sólo parecía ir en aumento; fuerza de la naturaleza desatada que no sabes cuando se detendrá. Miedo ante lo que puede pasar y curiosidad morbosa por saber cuanto más fuerte puede ser el terremoto antes que el edificio salte en mil pedazos: “¿aguantará?”.

Le hago el quite a vivir en Santiago, le hago el quite a vivir en un edificio. Tal vez, si pudiera pagar una casa, me replantearía la posibilidad de volver a vivir a la capital, pero está descartado de plano. No es mi realidad, no hoy, no ahora, y seamos sinceros… Santiago es una ciudad a la que preferiría ir sólo de visita.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Los que sobran


Hay muchas personas que no son padre o madre, abuel@; tampoco tienen una de esas ocupaciones tan celebradas como secretaria, profesor, periodista u operador radial, y dejaron de ser niños hace rato; son heterosexuales así que tampoco califican para celebrar el día del orgullo gay o tampoco pertenecen a una minoría racial como para andar de fiesta el día de la raza. ¡Para que mencionar el 14 de febrero! si por esas fechas estás sól@ más vale que te escondas para que evitar miradas compasivas...

Los publicistas (sí, porque todas las fechas mencionadas son creación de ellos), debería inventar “el día de los que sobran” y celebrarnos a nosotros, los que no somos padres, abuelos, periodistas, secretarias, gays o cualquiera de esas lindas etiquetas que inventan para aumentar las ventas. Créanme, les iría regio.

jueves, 31 de enero de 2013

Así la cosa

Dependiendo del día las palabras se pueden hacer muchas o pocas; hoy, se me han hecho pocas.

No logro encontrar los suficientes sinónimos que me ayuden a reemplazar los manoseados imperdible, precioso, espectacular, único, maravilloso, grandioso, fabuloso, insuperable, majestuoso, imponente, único (ya lo dije), excepcional,  y todos esos adjetivos que ayudan a vender un paisaje con sólo una palabra en los tiempos de twitter…

Fuck! el diccionario de Sinónimos y antónimos me quedó chico.

(Esperemos que el trébol de cuatro hojas que encontré me traiga suerte)

viernes, 4 de enero de 2013

Un animal de temer

Es en días como hoy en que me gustaría no saber leer y así no enterarme de lo que pasa en el mundo; en días cómo hoy me gustaría vivir en medio de la nada, escondiendo la cabeza como toda señora avestruz que se digne.

Una de las primeras cosas que hago todas la mañanas es revisar Twitter para ver que ha pasado en el mundo, y la verdad que siempre hay algún drama en desarrollo o ad portas de desencadenarse, es raro leer buenas noticias. Ya debería tener el cuero curtido, y debo confesar que a estas alturas de la vida ya es así, pero leer que quemaron una casa en Vilcún (Región de la Araucanía, Chile) y que aparecieron dos cuerpos quemados en su interior, me remeció el piso de una manera que no llegó a comprender.

No sé mucho del conflicto mapuche la verdad; tampoco sé mucho del pueblo mapuche. No sé quienes son ni cómo son, al igual que tampoco sé quienes son ni cómo son los chinos, los negros, los turcos, los judíos, los maricones, las lesbianas, los flaites o los cuicos. Para mí, todos ellos son personas, y me parece de locos que no estemos matando unos a otros independiente de las razones (buenas o malas) que cada quién pueda tener para defender su postura. Y más de locos me parece que hayan personas que defiendan cualquier postura que signifique violencia, muerte, destrucción…

Si matan a un mapuche se violan los Derechos Humanos, si matan a un paco es terrorismo, si matan a un maricón es homofobia y si matan a un judío es xenofobia… palabras vacías que no dicen nada ante el significado absoluto de la muerte.

G. Bernad Shaw dice algo parecido a que el hombre es el único animal que teme porque el león no es peligroso. No tiene ideas, no tiene religión, no es político ni posee espíritu caballeresco. En pocas palabras: no tiene razón alguna para desear una muerte cuando no necesita comer.

(Obra de Banksy)