martes, 19 de agosto de 2014

Buscando lo perdurable

Antes de que algún viejo asiduo a este blog se ponga a leer y piense "esto lo leí antes", aclaro que este post es copy past de otro publicado en octubre del 20011 ¿que porqué lo hago? por Vegvisir, mi nuevo tatuaje.
"Nacho me estaba hablando de sus vacaciones en tres continentes, de los quince países que ha visitado, y de la chica filipina que conoció no sé dónde, que es "superguay y supermona y muy católica, no se crea". Entonces tragó saliva y soltó:

-Me he hecho un tatuaje…

-¿Dónde?

-En Corea.

-Digo que en qué parte del cuerpo.

Se remangó la camisa, y casi a la altura del hombro había un nombre femenino sobre una manzana, y a manera de orla, unas letras...

-Es tagalo.

-Ya ¿y qué significa?

-¿Y a usted qué le importa?

El tatuaje era de los de verdad, de los que valen cinco papeles y sólo se borran con "una operación a base de láser, tío, que yo no me la hago ni harto de vino". Terminada nuestra conversación fui a desahogarme con Heinz Kloster, que fue pirata a finales del siglo dieciocho y está más tatuado que un caldero de Toledo. Le pregunté el porqué de esta moda, ahora, en pleno siglo XXI

No te confundas, muchacho –me respondió–. El tatuaje no es una moda ni lo será jamás. "Moda", por definición, es lo que cambia, lo efímero. El tatuaje es lo permanente, lo que dura hasta la tumba. Agarró el vaso de ron y se me puso nostálgico:

-Cuando yo navegaba, allá por el mil setecientos y pico, el tatuaje era lo único que no te robaban los años: te acompañaba a la gloria o a la horca. Era el salvoconducto que te abría las puertas de todas las tabernas, tu carné de identidad, tu currículum vitae y tu tarjeta de crédito; tu fe de vida, tu certificado de penales y de mala conducta. El tatuaje era también un aviso para navegantes, una amenaza para cortesanos, y, para quien lo portaba en su pellejo, un souvenir de quién sabe qué lejanos puertos y hazañas. A muchos de nosotros se nos conocía sólo por el tatuaje: "¡Ha llegado el de la sirena tuerta", decían…! Yo mismo me identificaba así. Incluso llegué a olvidar mi nombre: ¡Qué tiempos, amigo mío!

-Pero, ¿por qué han reaparecido ahora?

-Por eso, muchacho, por eso… Porque son para siempre. Son lo único perdurable. El que se hace un tatuaje sabe que no está siguiendo una moda; está comprometiendo su futuro en una ceremonia de sangre y ron.

Heinz Kloster se metió un lingotazo en el esófago, y continuó:

-Éste es un siglo cobarde…, y la culpa es de tu generación. Habéis llenado de canguelo los calzones de los chavales, y ahora tienen miedo a ser jóvenes, o sea, a jugarse la vida… Les habéis explicado que para ser libres hay que huir de todo compromiso. Les habéis dicho que no se aten a nada ni a nadie; que hay que amar pero sin papeles, que es preciso conservar siempre abierta una escotilla en la retaguardia para escabullirse si algo sale mal. ¡Vivid al día! –les dijisteis– ¡Carpe diem!, gozad del placer de este instante, no sea que mañana esté vacía la nevera. No tengáis hijos: os encadenarán. No hagáis promesas: la vida es muy larga. No os caséis en serio: disfrutad del sexo light... Les habéis hecho creer que la libertad consiste en imitar a las gaviotas, que cambian de pareja en cada marea y se alimentan de carroña y chapapote. Habéis inventado un matrimonio trivial y quebradizo como la terracota, que se deshace al primer conflicto. Para colmo lo habéis hecho obligatorio… Ya ni siquiera existe el derecho a entregar la vida entera, a lanzarse sin red a la aventura del amor. Quien lo haga será considerado un enfermo o un talibán.

-Oye, que yo no…

-Los habéis condenado al egoísmo crónico, a la vida sin sangre ni sustancia y, en último término, a la soledad. ¿Y me preguntas por qué se hacen tatuajes? Para que la palabra "siempre" tenga algún significado.

-Así que tú estás a favor…

-Ni a favor ni en contra. La vuelta de los tatuajes demuestra que la naturaleza humana no ha cambiado: necesita ejercer ese supremo acto de libertad que nos asimila a Dios porque nos hace eternos… El hombre exige el derecho a comprometerse, y a decir "para siempre: hasta la muerte".

Ya digo, el pobre Kloster estaba un poco borracho. Me miró desde lo alto del óleo que colgaba encima de la chimenea del salón y se quedó inmóvil, con la vista perdida en el reloj de cuco..."

 *Escrito por Enrique Monasterio en julio del 2007

sábado, 9 de agosto de 2014

Navegación diaria

¿Alguna vez se han parado a pensar en la cantidad de palabras que usamos en la vida diaria cuyo origen está en la navegación? Es sorprendente.

Yo lo hice la otra noche luego de escuchar en las noticias algo referente a los “escollos” que había superado no sé quién para llegar a no sé dónde (me quedé pensando en la palabra “escollo” y dejé de prestarle atención a la noticia), y empecé mi análisis: de los tantos que usan la palabra “escollo” para referirse a algún problema o contratiempo, ¿cuantos conocerán el significado original?. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE para abreviar), escollo es –y cito literal– “un peñasco que está a flor de agua o que no se descubre bien”. De acuerdo, alguna relación existe entre ese peñasco en el agua, y algún inconveniente (si no que le pregunten al capitán del “Concordia”), pero pocos saben que “escollo” se refiere a roca y no a problema.

 ¿Qué me dicen de “flete”? ¿cuantas veces hemos visto la camioneta con el cartel de “se hacen fletes” estacionada a la salida de alguna ferretería o feria? Hagan la prueba, pregúntenle a cualquier chofer dedicado al rubro por el significado original de la palabra, a ver cuantos se aproximan, así sea lejanamente, al mar y la navegación a la hora de dar su definición. Según la RAE, flete es el “precio estipulado por el alquiler de una nave o de una parte de ella. Carga de un buque”. De nuevo nos acercamos, el concepto se mantiene aunque el medio cambia (no fletan el barco si no que la camioneta).

Otra palabra: fondear. Qué levante la mano (plagiando a Américo) quién no haya usado o escuchado usar nunca esa palabra sin estar ni remotamente cerca de un ancla. Seguro que son varios. me atrevería a apostar doble contra sencillo que si empiezan a preguntar por el significado de “fondear”, más de alguna persona les dirá que quiere decir algo parecido a esconderse, y se sorprenderán cuando les diga que, según la RAE, fondear es “asegurarse por medio de anclas que se agarren al fondo de las aguas o de grandes pesos que descansen en él”, entre otros varios significados todos ellos relacionados con el mar y ninguno con esconderse. Aquí no logro ver la relación entre anclar y esconderse...

Y así como tenemos palabras náuticas incluidas en nuestro vocabulario cotidiano, también existen expresiones nacidas en el mar y que aplicamos en nuestro día a día. ¿Algunos ejemplos? fácil: “un golpe de timón” (usada por los políticos en campaña electoral), “capeando el temporal” (predilecta en época de crisis), “tocaron fondo” o “irse a pique” (las acciones de La Polar), etc.

Hagan el ejercicio, escuchen de verdad las noticias, a las personas con quienes hablen, y se sorprenderán de la cantidad de palabras náuticas que descubrirán sonando a su alrededor así estén en lo alto de un cerro. Créanme, son “caleta”...

martes, 15 de julio de 2014

Hábitos

Dejar que los dedos se muevan solos, tratar de recordar cada idea que pasó por mi cabeza ese instante previo a quedarme dormida ¿se han dado cuenta que siempre son las más geniales? las mejores frases de inicio, los recuerdos más detallados, los sueños más inspirados y las palabras más certeras. Minuto dorado de la imaginación ¿inspiración? alas del inconsciente que inicia su vuelo diario en nuestros sueños.

“Si te he visto no me acuerdo”, “6 cigarrillos”; uno para allá y otro para acá… divertido escribir sobre cigarrillos cuando se supone que dejé de fumar. Décimo cuarto intento ¿el último? No hay nada seguro en este vida, sólo la muerte… ¡puta la frase manoseada! Poca imaginación ¿serán los dos meses sin fumar?

Incongruencias, sólo incongruencias… cualquiera diría que es medianoche y te tomaste la botella de vodka completa junto a un buen par de porros ¡el sueño del pibe! pero no, nada de eso: ni siquiera son las 10 de la mañana, ya estoy duchada, vestida, con la cama hecha, la pieza ordenada y desayunada: café con leche y tostadas con mermelada ¡ah! y jugo de naranja ¡muy importante! Se supone que es bueno por la vitamina C y porque me ayuda a cagar, lo de la vitamina C no lo tengo claro y a cagar no me ayuda (sí, cagar, con todas sus letras, nada de eufemismos tipo “ir al baño), pero ya son tantos años que llevo tomándolo que un desayuno sin él no es desayuno ¡benditos hábitos que hacen sentirnos cuerdos! Tal vez por eso soy tan volátil, tengo pocos hábitos:
- Abrir los ojos y pensar ¿sigo aquí?
- Estirar la mano, tomar el frasco con gotas para los ojos, ponerme las gotas para los ojos.
- Bajarme de la cama poniendo primero el pie derecho en el suelo por eso de empezar el día con buen pie, aunque debo decir que son simples supercherías porque en los últimos 10 años que lo llevo haciendo me he dedicado a meter la pata, o al menos eso me han dicho cada vez que me he separado (2 según yo, 3 según mi madre, le discuto que el peruano no cuenta y lo achaco a la crisis de los 40), renunciado a un trabajo (7) o despedido de un trabajo (3).
- Ir al baño, abrir el grifo del lavamanos, sacarme la placa (es para que no se me caigan las paletas que tengo sueltas luego de haber aterrizado con la cara en el suelo años atrás), enjuagarme la boca, escupir, lavar la placa, hacer pipí, mirar el color del pipí y pensar “que oscuro es el primero d ella mañana”, tirar la cadena, ponerme la bata, volver a la pieza, hacer la cama, bajar a tomar desayuno.
- Cambiarle el agua a la gata, rellenar su platito con comida, darle su leche y pensar “esta es la mejor parte del día” al verla esponjarse y relamerse satisfecha de la vida el segundo antes de meter su lengua rasposa en la leche.
- Calentar el agua, tostar el pan, tomarme el jugo: desayunar.
- Sentarme en el WC, tratar de cagar (lo de Activia es publicidad fraudulenta, al menos conmigo no funciona como debeiera desde que dejé de fumar), ducharme, vestirme.

Con eso, terminan mis hábitos hasta la mañana siguiente, y lo que pasa conmigo desde que termino de vestirme hasta que vuelvo a ponerme pijama en la noche, sólo Dios lo sabe.



martes, 8 de julio de 2014

Yendegaia: recapitulemos

Voy a tratar de hacer un dibujo más o menos completo de lo que está pasando con la matanza de caballos en la Hacienda Yendegaia, aclarando desde ya que no creo en la objetividad, que mis simpatías van por los caballos, que hoy vivo en Viña del Mar y lo más al sur que conozco Chile es el Lago General Carrera, no soy amiga ni de Tompkins ni de Cox (ni siquiera los conozco), y me considero una ciudadana promedio de este país.

Todo el revuelo público parte el 3 de julio con una carta publicada en Radio Polar denunciando la matanza de caballares en la Hacienda Yendegaía, así como la nota en Chilevisión:


Al día siguiente, 4 de julio, apareció la contrarespuesta (nuevamente en Radio Polar) así como una nota en el noticiero de TVN 24 Horas Central y un reportaje en el diario La Prensa Austral de Punta Arenas. De ahí en adelante la bola no ha hecho más que crecer entre respuestas, contra respuestas, dimes y diretes. De entre tantas palabras, esto sería lo concreto:
  • El señor Andrés Cox denuncia la existencia de un contrato de caza entre Fundación Yendegaia de Douglas Tompkins y el señor Miguel Serka, autorizando a este último a la cacería de caballos baguales en las tierras de la Hacienda Yendegaia durante los próximos 4 años. - 
  • Serka reconoce la existencia de dicho contrato, aunque dice que la palabra “caza” se refiere a apresar a los animales y no a su matanza. 
  • El Ministerio de Bienes Nacionales decide suspender el proceso administrativo de firma de contrato de donación del parque Yendegaía mientras no haya una respuesta por parte de la fundación en relación al tema de la cacería de caballos en dichas tierras. 
  • Ministerio de Bienes Nacionales niega haber estado en conocimiento del contrato de caza suscrito entre Serka y fundación Yendegaia.


  • El 5 de julio aparece una nueva nota en Chilevisión:
  • El 6 de julio Fundación Yendegaia emite un comunicado de prensa; si bien por un lado aparece negando las acusaciones, por el otro anuncia que dará terminó al contrato que autoriza el retiro de los caballos (contrato de caza). 
  • En el mismo comunicado, fundación Yendegaia dice que ejercerán todas las acciones legales que contempla la ley para perseguir la responsabilidad de Cox en estos hechos 
  • El 7 de julio el Ministerio de Bienes Nacionales emite una declaración dónde muestra su conformidad ante la declaración de Fundación Yendegaia cancelando el contrato para el retiro de caballos (ya no usa la palabra “caza”) desde la Hacienda Yendegaia:
  • El 8 de julio la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego está solicitando la creación de un santuario “para proteger la flora y fauna autóctona y la inmediata suspensión de la caza y transporte de cualquier animal desde la estancia Yendegaia al resto del país.” 
  • El 9 de Julio el Diputado René Saffirio llevó el tema de Yendegaia al Congreso, dónde por votación unánime de decidió investigar a fondo

¿Resumiendo? Básicamente, todo trata del juego de “¿quién dice la verdad?” dónde el cazador Serka y los voceros de la fundación Yendegaia usan como defensa que Cox (el denunciante) miente porque está relacionado con un matadero, cosa que él nunca ha negado, y siendo sincera, es un argumento que me parece tan ridículo como decir que a una persona no le pueden gustar los animales si disfruta con un buen asado ¡y menos en Chile! Digo, el nuestro es un país dónde el olor de las parrilladas se generaliza el 18 de septiembre y todos soñamos con comernos un buen cordero patagónico al menos una vez en la vida.

Cox en ningún momento ha escondido su conexión con el matadero, es más, desde un principio sostuvo que fue a través del matadero que supo lo que pasaba en Yendegaia ya que fue por eso que recibió este mail del señor Serka:


Desde mi punto de vista (ciudadana común y corriente) el gran plus de Tompkins es haber participado activamente en la campaña de “Patagonia sin Represas”, misma que ha sido apoyada mayoritariamente por habitantes de la zona central de Chile, pero si a Cox no hay que creerle por estar relacionado con un matadero, a él tampoco le deberíamos creer por lo que algunos llaman su conservacionismo extremo:

 ¿Mi impresión? si pienso bien, creo que a la fundación Yendegaía Serka les metió un gol de media cancha con el tema de los caballos ¿negligencia por parte de la persona que firmó el contrato de caza? Puede ser. Por tirado de las mechas que me pueda parecer firmar un contrato de caza aduciendo que se referían al acto de atrapar y trasladar a los animales, quiero darles el beneficio de la duda, pero no puedo dejar de pensar en Poncio Pilatos y su lavada de manos, sobre todo al verlos como se aferran a sus dichos de que los animales salían vivos de Yendegaía… ¡obvio que deben haber salido vivos! Sin cámaras frigoríficas a mano debe ser fregado carnear 240 caballos en el lugar para, posteriormente, comercializar su carne.

 Quiero pensar bien, quiero creer que Tompkins, su fundación y la gente que allí trabaja cometieron un error, y como soy una romántica soñadora quiero creer que tendrán la hidalguía de reconocerlo y ayudarán a que de todo esto salga algo positivo ¿porque no soñar con un parque dónde se puedan vivir siempre escenas como las que describen quiénes han estado allí?



 Al final, como simple mortal, no me queda más que hacerle caso a mi instinto, sacar mis propias conclusiones y tomar bando, y ese es el de los caballos: cruzo los dedos para que aún existan el día que logre llegar a Yendegaía

¡Ah! antes que se me olvide: desde chica me han enseñado que cuando uno regala ¡regala! y no anda sacando en cara lo que regaló. No por que Tompkins haya donado x cantidad de kilómetros cuadrados voy a ignorar lo que está pasando en Yendegaia, no por que el tipo sea la buena persona que quienes lo conocen dicen que es, voy a dejarle pasar calladita un error. Si lo quieren como ser humano, háganle ver que se equivocó, muestra  mayor grandeza es saber reconocer los errores y disculparse; no creo que la postura adoptada por el vocero de la Fundación Yendegaia Hernán Mladinic en la entrevista de ayer en Radio Cooperativa de refregar lo que ha donado –y donará– Tompkins sea la correcta ¿la verdad? más me parece una actitud matonesca y falta de clase, una especie de "dejen de joder o no regalamos nada más"

Algunos Bonus Track de lo que se encuentra por aquí y allá:

Editorial 10/07/14 diario El Sur (Concepción)