martes, 8 de julio de 2014

Yendegaia: recapitulemos

Voy a tratar de hacer un dibujo más o menos completo de lo que está pasando con la matanza de caballos en la Hacienda Yendegaia, aclarando desde ya que no creo en la objetividad, que mis simpatías van por los caballos, que hoy vivo en Viña del Mar y lo más al sur que conozco Chile es el Lago General Carrera, no soy amiga ni de Tompkins ni de Cox (ni siquiera los conozco), y me considero una ciudadana promedio de este país.

Todo el revuelo público parte el 3 de julio con una carta publicada en Radio Polar denunciando la matanza de caballares en la Hacienda Yendegaía, así como la nota en Chilevisión:


Al día siguiente, 4 de julio, apareció la contrarespuesta (nuevamente en Radio Polar) así como una nota en el noticiero de TVN 24 Horas Central y un reportaje en el diario La Prensa Austral de Punta Arenas. De ahí en adelante la bola no ha hecho más que crecer entre respuestas, contra respuestas, dimes y diretes. De entre tantas palabras, esto sería lo concreto:
  • El señor Andrés Cox denuncia la existencia de un contrato de caza entre Fundación Yendegaia de Douglas Tompkins y el señor Miguel Serka, autorizando a este último a la cacería de caballos baguales en las tierras de la Hacienda Yendegaia durante los próximos 4 años. - 
  • Serka reconoce la existencia de dicho contrato, aunque dice que la palabra “caza” se refiere a apresar a los animales y no a su matanza. 
  • El Ministerio de Bienes Nacionales decide suspender el proceso administrativo de firma de contrato de donación del parque Yendegaía mientras no haya una respuesta por parte de la fundación en relación al tema de la cacería de caballos en dichas tierras. 
  • Ministerio de Bienes Nacionales niega haber estado en conocimiento del contrato de caza suscrito entre Serka y fundación Yendegaia.


  • El 5 de julio aparece una nueva nota en Chilevisión:
  • El 6 de julio Fundación Yendegaia emite un comunicado de prensa; si bien por un lado aparece negando las acusaciones, por el otro anuncia que dará terminó al contrato que autoriza el retiro de los caballos (contrato de caza). 
  • En el mismo comunicado, fundación Yendegaia dice que ejercerán todas las acciones legales que contempla la ley para perseguir la responsabilidad de Cox en estos hechos 
  • El 7 de julio el Ministerio de Bienes Nacionales emite una declaración dónde muestra su conformidad ante la declaración de Fundación Yendegaia cancelando el contrato para el retiro de caballos (ya no usa la palabra “caza”) desde la Hacienda Yendegaia:
  • El 8 de julio la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego está solicitando la creación de un santuario “para proteger la flora y fauna autóctona y la inmediata suspensión de la caza y transporte de cualquier animal desde la estancia Yendegaia al resto del país.” 
  • El 9 de Julio el Diputado René Saffirio llevó el tema de Yendegaia al Congreso, dónde por votación unánime de decidió investigar a fondo

¿Resumiendo? Básicamente, todo trata del juego de “¿quién dice la verdad?” dónde el cazador Serka y los voceros de la fundación Yendegaia usan como defensa que Cox (el denunciante) miente porque está relacionado con un matadero, cosa que él nunca ha negado, y siendo sincera, es un argumento que me parece tan ridículo como decir que a una persona no le pueden gustar los animales si disfruta con un buen asado ¡y menos en Chile! Digo, el nuestro es un país dónde el olor de las parrilladas se generaliza el 18 de septiembre y todos soñamos con comernos un buen cordero patagónico al menos una vez en la vida.

Cox en ningún momento ha escondido su conexión con el matadero, es más, desde un principio sostuvo que fue a través del matadero que supo lo que pasaba en Yendegaia ya que fue por eso que recibió este mail del señor Serka:


Desde mi punto de vista (ciudadana común y corriente) el gran plus de Tompkins es haber participado activamente en la campaña de “Patagonia sin Represas”, misma que ha sido apoyada mayoritariamente por habitantes de la zona central de Chile, pero si a Cox no hay que creerle por estar relacionado con un matadero, a él tampoco le deberíamos creer por lo que algunos llaman su conservacionismo extremo:

 ¿Mi impresión? si pienso bien, creo que a la fundación Yendegaía Serka les metió un gol de media cancha con el tema de los caballos ¿negligencia por parte de la persona que firmó el contrato de caza? Puede ser. Por tirado de las mechas que me pueda parecer firmar un contrato de caza aduciendo que se referían al acto de atrapar y trasladar a los animales, quiero darles el beneficio de la duda, pero no puedo dejar de pensar en Poncio Pilatos y su lavada de manos, sobre todo al verlos como se aferran a sus dichos de que los animales salían vivos de Yendegaía… ¡obvio que deben haber salido vivos! Sin cámaras frigoríficas a mano debe ser fregado carnear 240 caballos en el lugar para, posteriormente, comercializar su carne.

 Quiero pensar bien, quiero creer que Tompkins, su fundación y la gente que allí trabaja cometieron un error, y como soy una romántica soñadora quiero creer que tendrán la hidalguía de reconocerlo y ayudarán a que de todo esto salga algo positivo ¿porque no soñar con un parque dónde se puedan vivir siempre escenas como las que describen quiénes han estado allí?



 Al final, como simple mortal, no me queda más que hacerle caso a mi instinto, sacar mis propias conclusiones y tomar bando, y ese es el de los caballos: cruzo los dedos para que aún existan el día que logre llegar a Yendegaía

¡Ah! antes que se me olvide: desde chica me han enseñado que cuando uno regala ¡regala! y no anda sacando en cara lo que regaló. No por que Tompkins haya donado x cantidad de kilómetros cuadrados voy a ignorar lo que está pasando en Yendegaia, no por que el tipo sea la buena persona que quienes lo conocen dicen que es, voy a dejarle pasar calladita un error. Si lo quieren como ser humano, háganle ver que se equivocó, muestra  mayor grandeza es saber reconocer los errores y disculparse; no creo que la postura adoptada por el vocero de la Fundación Yendegaia Hernán Mladinic en la entrevista de ayer en Radio Cooperativa de refregar lo que ha donado –y donará– Tompkins sea la correcta ¿la verdad? más me parece una actitud matonesca y falta de clase, una especie de "dejen de joder o no regalamos nada más"

Algunos Bonus Track de lo que se encuentra por aquí y allá:

Editorial 10/07/14 diario El Sur (Concepción)

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